El Macondo de Gaby (la bobada del 2013)

Gaby sonríe tímidamente después de haber recibido la noticia de que García Márquez tuvo un derrame cerebral cuando escuchó la definición de Macondo improvisada por ella.

Gaby sonríe tímidamente después de haber recibido la noticia de que García Márquez tuvo un derrame cerebral cuando escuchó la definición de Macondo improvisada por ella.

Gaby salió de su casa para ir a la Asamblea, sin embargo al atravesar el umbral pudo ver que la calle pavimentada había desaparecido, siendo reemplazada repentinamente por un viejo empedrado, al tiempo que los modernos edificios daban lugar a viejas casitas blancas con techos anaranjados y patios internos.

“¡Uy, parece que estoy en Ibarra!”, pensó. De todas maneras pronto desechó la idea, al percatarse de la humedad y el calor tropical. “Pero ¿dónde estoy? ¿Será que anoche bebimos mucha guayusa con los camaradas de Arrasa País?”

— ¡No, lady Gaby! – dijo un hombre vestido con extraños ropajes que se había acercado a ella de repente –. Estáis en el Macondo de vuestros sueños, el de la utopía del que hablasteis hace casi un año.

— ¿Qué dice? ¿Está loco? Por su puta madre, ¿quién es usted?

— Oh, lamento informaros que cometisteis dos errores: ni estoy loco ni mi madre era una puta…

— Perdóneme, es que a veces tuiteo usando esas palabras y me olvido que suenan peor de lo que se ven; pero dígame de una vez: ¿quién es usted?

— Soy Tomás Moro, el hombre al que cortaron la cabeza no por oponerse a la reforma religiosa de Enrique VIII, sino por escribir Utopía y enfrentar a los poderes fácticos de la burguesía capitalista como vos tuvisteis la bondad de informar al mundo.

Gaby dudó por unos instantes.

— ¿Cómo llegué a este lugar? Ayer estaba pegándome los tragos en la Asamblea por Navidad y estoy segura de haber regresado a casa… De hecho, creo haber desayunado un encebollado allí…

— La forma cómo llegasteis tiene poca importancia, lo que quiero es que me acompañéis, pues dado que sois una defensora acérrima de la utopía del Macondo en la Mitad del Mundo, creo que tenéis el derecho de ser la primera extranjera en verla de cerca.

Tomás Moro se enfureció cuando le informaron que tenía que escuchar a Gaby; dijo, indignado, que prefería las "putadas de Ana Bolena".

Tomás Moro se enfureció cuando le informaron que tenía que escuchar a Gaby; dijo, indignado, que prefería las “putadas de Ana Bolena”.

Tomás Moro, convertido en un Virgilio del Socialismo del Siglo XXI, tomó de la mano a Gaby y la condujo por las calles del pueblo de los cien años de soledad.

— Os llevaré primero a la casa de los coprófagos.

— ¡Qué lindo! ¿Una banda local de música protesta?

— No, un grupo de ricos que están condenados a comer estiércol.

— ¡“Bienhechito”!

Después de caminar diez minutos a través de una calle ancha, llegaron a una antigua mansión. Sin anunciarse, Tomás Moro abrió la puerta.

— Deben estar cenando – dijo al tiempo que la conducía al comedor.

Apenas entraron el olor a excrementos hizo que Gaby tuviera náuseas.

— Hola, Tomás – exclamó uno de los comensales – ¿quieres un poco de mierda?

El erudito, luego de rechazar el delicioso ofrecimiento, presentó a su acompañante, ordenando que le explicaran las razones que los llevaron a consumir a diario aquellas viandas.

En el Macondo de Gaby nadie se convierte en cerdo por ser incestuoso, pero sí en "hijo de puta" por no ser correísta.

En el Macondo de Gaby nadie se convierte en cerdo por ser incestuoso, pero sí en “hijo de puta” por no ser correísta.

— Verá: antes éramos profesores, intelectualoides de segundo orden que no ganábamos más de quinientos dólares al mes, pero, un día, llegó al poder un jerarca caritativo que nos trata como nos lo merecemos y, de la noche a la mañana, pasamos a ganar tres mil dólares por hacer larguísimos informes con títulos rimbombantes y aplaudir al gobernante inefable aunque hable pendejadas o nos humille como a gusanos. Dado que la premisa básica del Macondo utópico es que los ricos deben comer caca, desde entonces nos vemos obligados a alimentarnos con ella…

Gaby no pudo comprender, naturalmente, y Tomás Moro prefirió sacarla de la casa pestilente, llevándola a la plaza principal donde había una tarima sobre la que un payaso se dedicaba a hacer bromas absurdas. Los espectadores con el rostro lleno de disgusto le gritaban toda clase de improperios, arrojándole al mismo tiempo fruta podrida.

— ¿Por qué me trajiste a ver esto?

— En el Macondo utópico los tiranos no asumen el poder por la fuerza, sino por voto popular, sin embargo deben pasar una prueba después de ganar las elecciones: vestirse con su verdadero traje, es decir, el de payasos.

— No entiendo.

Un político cualquiera - de preferencia joven - robando.

Un político cualquiera – de preferencia joven – robando.

— Es más sencillo de lo que pensáis: todo tirano se pone la máscara de sabiduría, decencia y dignidad, cuando en realidad es ridículo, vanidoso, ignorante y torpe; por lo mismo, el pueblo de Macondo ha instaurado la “ley de andar sin disfraz por un día” para todo aquel que quiere gobernar; durante este periodo la gente tiene derecho a golpearlo, insultarlo, humillarlo, pues esto es lo que él hará después con ellos mientras gobierne, es como un impuesto que tiene que pagar.

Gaby tampoco comprendió, naturalmente.

Tomás Moro le dijo a su acompañante que la llevaría a un último sitio y, de la mano, la condujo hacia una casa enorme donde, según decía el letrero de la entrada, funcionaba el Ministerio de Propaganda. Dentro, bajaron por una escalera casi interminable hasta una habitación helada en la que no había otra cosa aparte de un sofá y una televisión con estéreo.

Esta es la cara que puso Gaby cuando se entero de que tenía que escucharse a sí misma.

Esta es la cara que puso Gaby cuando se entero de que tenía que escucharse a sí misma.

— Tomad asiento, os lo ruego; esta es vuestra última parada.

Gaby hizo lo que le pedían y, en seguida, el erudito puso un DVD y encendió el televisor.

— Hay otra tradición entre la gente de Macondo: los políticos usualmente se aprovechan del desconocimiento del pueblo y hablan sandeces sin el menor pudor, por eso creamos un castigo que consiste en hacer que escuchen cada tontería dicha por ellos una y otra vez por espacio de cinco años, sin pausas y a todo volumen. En realidad nosotros lo vemos como una purificación más que como una tortura, incluso creemos que es el único método para que aprendan a hablar con prudencia.

Gaby enrojeció y, antes de que pudiera responder, Tomás Moro puso en acción el reproductor, marchándose sin decir una sola palabra más.

Al mirar la pantalla, la mujer horrorizada pudo verse a sí misma antes de empezar su discurso el día que asumió la presidencia de la Asamblea; la esperaban cinco años terribles…

¬¬

Biografía apócrifa: el pajarito chiquitico

Aclaración indispensable 

El problema al que se enfrenta todo biógrafo serio – como yo – es que al momento de escribir sobre un personaje célebre debe abordar tanto su psicología como el efecto que esta tuvo en sus acciones y en las personas que lo rodearon. Esta premisa se complica en el caso del sabio Hugo Chávez, quien después de ser enterrado como todo un socialista – es decir, con una modestísima ceremonia –, decidió resucitar como un ave, haciendo que crezcan geométricamente la cantidad de experiencias merecedoras de un capítulo especial en el libro de la vida de este extraordinario individuo.

En vista de lo anterior, opté por reducir el espectro investigativo a un periodo de tiempo tan corto como crucial y sobre el que seguramente nadie querrá trabajar, dado el prejuicio que siempre tiene la comunidad científica por cosas que se escapan a la “razón”; me refiero a los treinta días que demoró el Comandante para regresar a la Tierra desde el otro mundo.

En esta titánica tarea varias fuentes que van desde dioses griegos hasta enfermos de un sanatorio mental me han ayudado, a todos ellos les entrego mi reconocimiento.

 

En el capítulo especial de "Aló, presidente" desde el Tártaro no solo se habló del imperialismo yanqui, sino también del imperialismo, del imperialismo, del imperialismo y de la señora Zulema que "hace deliciosas arepas".

En el capítulo especial de “Aló, presidente” desde el Tártaro no solo se habló del imperialismo yanqui, sino también del imperialismo, del imperialismo, del imperialismo y de la señora Zulema que “hace deliciosas arepas”.

Hugo Chávez organizó una edición especial de “Aló, presidente” desde el Tártaro, adonde había ido a parar, según él, porque Minos, Éaco y Radamantis eran unos capitalistas asesinos. De hecho, durante la emisión de su programa televisivo dijo que los tres jueces de almas eran en realidad los mismos que destruyeron Marte y que, siglos más tarde, escondidos en un laboratorio de la CIA en Nevada, habían inventado el cáncer.

Hades y Perséfone estaban en medio de su cena cuando escucharon la acusación. El dios del Inframundo estaba cansado del bolivariano.

― Tráiganme al loco, quizá pueda hacerlo entrar en razón.

Chávez, sin embargo, no estaba dispuesto a negociar, él quería volver a la vida a cualquier costo, aunque eso significara organizar manifestaciones violentas, empuñar los fusiles, llamar a Rafael Correa o, lo que es peor, dejar en el aire el programa “Aló, presidente” por los siglos de los siglos…

En la imagen se puede ver a Perséfone desmayada en los brazos de Hades, mientras varios miembros de las milicias bolivarianas los acosan con toallas higiénicas reutilizables.

En la imagen se puede ver a Perséfone desmayada en los brazos de Hades, mientras varios miembros de las milicias bolivarianas los acosan con toallas higiénicas reutilizables.

Hades no hizo caso de las amenazas, supuso que un socialista como aquel no sería tan perverso como para cumplirlas, pero estaba en un error: esa misma noche el Comandante se apareció en los sueños de Rafael Correa, Evo Morales y Cristina Fernández; les dijo que debían bajar al Inframundo para rescatarlo porque los gringos imperialistas estaban conspirando contra la revolución, al tiempo que les autorizaba a utilizar cualquier medio que fuera necesario para cumplir con el cometido, aun si esto significaba sacar los 137 millones de dólares que su familia había ahorrado en bancos yanquis imperialistas para alimentar a los niños pobres que viven en la Fosa de las Marianas.

Los tres mandones[1], víctimas del desasosiego, se pusieron a cumplir con su misión, acudiendo a la UNASUR y “a la” ALBA. Se denunció a las organizaciones de derechos humanos, a la prensa y hasta a Dios por haber creado la muerte con el fin de destruir al socialismo. Durante esta épica lucha, Cristina se compró carteras Louis Vuitton, Rafael encerró a dos fulanos  por conspiradores y Evo se puso a experimentar con pollos para encontrar la cura de la calvicie.

Los culpables de la calvicie y la homosexualidad de los europeos, según Evo (¡!).

Los culpables de la calvicie y la homosexualidad de los europeos, según Evo (¡!).

De todas maneras, ver en televisión las caras de estos tres adalides no fue lo que hizo que Hades se doblegara – aunque sí le provocaron una subida de tensión que por poco termina en un derrame cerebral –, sino las interminables arengas de Hugo que casi siempre iban seguidas de una cadena de expropiaciones.

― ¡Lárgate, Chávez, lárgate y no vuelvas por aquí! ¡Ni al transformarme en el snack de Crono, mi padre, sufrí tanto como ahora!

En seguida, el bolivariano espíritu se puso a cantar una ranchera de Vicente Fernández, al tiempo que se preparaba para su regreso.

― Sin embargo – le dijo el dios del Inframundo con una sonrisa imperceptible –, no podrás volver como humano, eso es imposible; lo máximo que puedo ofrecerte es que lo hagas como roedor o pájaro. Tú decides.

El comandante, comprendiendo que esa era su única opción, optó por el ave porque rata ya había sido.

Así, el espíritu bolivariano – en este caso es literal – fue hasta las orillas del Aqueronte, donde un barquero aguardaba para llevar a los muertos de un lado a otro. Como Chávez no poseía un óbolo[2] para pagar el viaje, se quedó varado.

Caronte luchando contra la correntosa retórica de Chávez, casi muere ahogado.

Caronte luchando contra la correntosa retórica de Chávez, casi muere ahogado.

Caronte fue inflexible. La promesa de regalarle una lata de caviar iraní si lo dejaba cruzar la primera vez nunca se cumplió, así que no volvería a engañarlo.

― Chico, pareces un imperialista yanqui, ¡déjame pasar, cónchale vale!

El aludido ni siquiera se molestó en contestar.

― Ya sé quién tú eres, a mí no me engañas… Eres míster Danger, por eso me impides salir, lo que quieres es matarme de nuevo, ¡terrorista, capitalista!

El barquero, harto de la perorata, dijo:

― ¡Está bien, te llevaré, pero cállate!

El Comandante, fulminado por el miedo, solo se atrevió a murmurar: “¡expropie!” Por lo demás, finalmente pudo comprender que su retórica era un poderoso instrumento de tortura.

El barquero y Hugo emergieron en la región de Epiro, en Grecia. Apenas la luz del sol se hizo presente, el alma encarnó en un nuevo cuerpo bolivariano, el de un pájaro llamado “tapaculo” (Scytalopus latrans); era pequeño, negro y, por fortuna, no podía hablar.

Decepcionado de su suerte, voló sin descanso hasta llegar a Venezuela y apenas estuvo en Margarita, supo que su Delfín se hallaba en aprietos porque, otra vez, los imperialistas intentaban acabar con el mayor logro del socialismo bolivariano: las toallas higiénicas reutilizables.

El pajarito chiquitico. el tapaculo se supone que es experto en tapar orificios como el de Maduro (me refiero al de la cabeza).

El pajarito chiquitico. El tapaculo es un tipo de ave que se supone que es experta en tapar orificios como el de Maduro (me refiero al de la cabeza).

El 3 de abril de 2013, Chávez – tapaculo fue a encontrarse con su destino en Barinas, apareciéndose ante su sucesor, Nicolás Maduro, y, encaramado en una viga de madera de una capilla donde este hacía algo, no se sabe con certeza qué – ¿rezar? –, se puso a silbar. El tono inconfundible lo detectó el Delfín, respondiendo de la misma forma.

“¡Que me des alpiste! – repetía el tapaculo desesperado sin lograr que lo comprendiera –. ¡Deja de silbar, pendejo!”

El Comandante pajarito se dio cuenta, entonces, que la única forma de salvar a la revolución era quedarse al lado de Maduro y, sin pensarlo, se puso a anidar en su cabeza, al fin y al cabo era un lugar completamente vacío y oscuro donde los capitalistas conspiradores jamás lo buscarían para asesinarlo, inoculándole el cáncer de nuevo.

 

Maduro nos conmueve con su revelación.

Llegada de Chávez al Inframundo. La desazón de los que lo recibieron se puede ver en sus rostros.
No es una suela de zapato, no es una simple toalla higiénica, ¡es el origen del agua de rosas!
¬¬

[1] Mandatarios, fue un lapsus lingüístico.

[2] Antigua moneda imperialista con la que los imperialistas del imperialista Inframundo impedían que los pobres descansen en paz.

La estulticia del mes: entrevista a la valija diplomática

“¡Quiero creer en ti, Ricky, déjame creer en ti!”

“Ruga la Tortuga”, como Plaza Sésamo pero sin Kermit the Frog o Elmo (o sea una mierda)

En vista de que el Canciller de la República del Ecuador, Ricardo Patiño, alias “Adonis”, se ha rehusado reiteradamente a hablar con medios de comunicación nacionales e internacionales – no comprometidos con “el proyecto” – sobre el tema de la valija diplomática, que contenía cuarenta kilogramos de cocaína líquida y que fue interceptada por la Policía Antinarcóticos de Italia en Milán, el pasado 11 de enero; el dueño de este blog decidió viajar hasta esa ciudad para obtener una versión de lo sucedido. Dado que la posición del gobierno italiano es de sobra conocida y la de su par ecuatoriano, un secreto mejor guardado el tesoro de Atahualpa, se ha recurrido a la última fuente disponible: la valija misma.

¿Cree que hay un complot en su contra?

No me atrevo a afirmarlo, tengo miedo… Sólo le voy a decir que hasta el 31 de diciembre del año pasado fui invitada a una cena con autoridades del gobierno, comimos pollo del KFC y bebimos champán Gran Duval – nadie puede discutir el exquisito gusto de los funcionarios –, todos se disputaban mi amistad, todos querían hablar conmigo o beber a mi salud; hoy, nadie me escucha, ¡nadie está interesado en dirigirme la palabra!

Pero usted fue capturada con cuarenta kilos de cocaína líquida, ¿qué otra cosa puede esperar?

Soy inocente de eso, me incriminaron.

¿A qué se refiere?

Jarrones donde Ruga la Tortuga puso sus huevos DE COCAÍNA.

Esa cocaína no la ingerí voluntariamente, alguien me la puso. ¡Yo jamás me convertiría en mula, ni por todo el dinero del mundo! ¡Soy una valija diplomática, por Dios!

¿Y quién es el responsable?

No lo sé… sospecho, pero prefiero no hablar. Ya le dije que tengo miedo… temo por mi vida.

Sin embargo, es evidente que usted debió percatarse de que estaba ingiriendo la  droga…

¡No, no lo es! Escuche: dos días antes de mi viaje a Milán, fui a una fiesta con Christian Loor; nos emborrachamos con aguardiente y oyendo a Jorgito Celedón, ¡carajo, eso era una orgía! En cierto momento de la noche, perdí totalmente el sentido, así que es posible que, entonces, alguien me hiciera tragar los jarrones con droga.

Antes de poner “Qué bonita es esta vida” de Celedón y tomar los “aguardenticos”, todos se veían así.

¿Alguien?, ¿quién?

No lo sé.

¿Esa fiesta era para celebrar algo en especial?

Sí, que habíamos sobrevivido a un discurso que Ricardo “Adonis” Patiño dio en la Cancillería para ensalzar los logros diplomáticos de Kintto Lucas y la verdad es que se trataba de un adefesio más feo que las cadenas de los lunes donde el “Gobierno informa a las mandantes”. Varios diplomáticos han muerto de meningitis después de escuchar ejercicios de retórica similares, así que era un logro salir sanos.

Después de tomar los “aguardenticos” y oír a Celedón, todos quedaron así.

¿Por qué razón usted y Christian Loor asistieron esa noche al Palacio de Najas?

Yo por pendeja y para tomar trago caro gratis, y Loor creo que tenía que hablar con Patiño de alguna obra de teatro, algo así como Plaza Sésamo musicalizado por Shakira y en versión de emigrante ilegal… “Ruga, la tortura”, me parece que era el título.

¿Alguna vez vio “Ruga, la tortura”?

¡No, soy pendeja pero no tanto! ¡Con los discursos de mi amiwis Patiño y del mashi Rafael tengo suficientes payasadas para esta vida y la otra, hágame el favor…!

Christian Loor, víctima de la presión y la psicosis, ahora ES Ruga la Tortuga.

¿Qué relación tiene con Christian Loor?

Somos muy amigos. Nos conocimos en Italia en el restaurante de Jorge Redrobán; ambos pedimos el plato especial de la casa porque venía con “sorpresa del chef”. La sorpresa fue que, después de comerlo, terminamos en la sala de cuidados intensivos de un hospital con nombre de pizza. Esta experiencia nos unió muchísimo…

¿Y con “Adonis” Patiño?

Con él, especialmente, somos amiguísimos. Lo conocí en un concurso para medir la inteligencia, lo chistoso es que le gané sin ningún problema, ¡y eso que soy maleta! ¡Hasta ahora no se olvida de eso el condenado!

Ricardo Patiño no sabe por qué quedó último en el concurso de inteligencia. Sus asesores tampoco pueden explicarlo.

¿No cree que quizás ésa sea la causa de la supuesta conspiración de la que dice sentirse víctima?

Lo dudo, “Adonis” Patiño no tiene la inteligencia necesaria para ser artero.

¿Se ha comunicado con alguno de los otros sindicados?

Con ninguno, aunque gracias a un policía italiano, que es mi amigo, sé que Christian no ha resistido la presión y ahora dice que se llama Ruga y que es una tortuga. Los carceleros están furiosos porque todas las mañanas tienen que ayudarlo a ponerse en pie, ya que no puede levantarse por el caparazón.

¿Fideos pene?

¿Cómo lo tratan a usted los carceleros?

Bien, lo único que me molesta es que siempre me ofrecen “pene[1]” y a mí no me gusta.

Finalmente, ¿desea decirle algo a Ricardo “Adonis” Patiño?

Únicamente que no debe negarme y que admita que no sólo nos conocimos, sino que fuimos muy amigos. Si bien es cierto que nuestra relación tenía un tinte sadomasoquista porque él siempre me colocaba cadenas y candados, nos queríamos mucho. Yo no quiero sentirme usada y tampoco quiero pensar que soy víctima de una conspiración oscura, ¡quiero creer en ti, Ricky, déjame creer en ti!

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[1] Un tipo de fideo.