Biografía apócrifa: la vida secreta de Chewbacca

Dolph Lundgren dice: “¡devuélveme mi osito de peluche o te parto la cara!”

Puede sonar a clisé pero lo cierto es que la ficción siempre termina por subyugar a la realidad. La prueba está en la vida de muchos artistas – desde actores hasta músicos –, que han terminado opacándose ante el brillo de sus creaciones. Pocos saben quién fue Tirso de Molina, sin embargo, casi todos han oído hablar de don Juan Tenorio, y es más fácil recordar al frío Iván Drago de Rocky IV que al ingeniero químico y ganador de 1983 de la beca en matemáticas del Programa Fulbright, Dolph Lundgren, quien lo interpretó.

Asimismo, los geeks y los cinéfilos en general admiran al personaje de la saga de Star Wars llamado Chewbacca, mas, nadie conoce la historia dura y llena de sufrimiento del hombre – perro que lo encarnaría en la pantalla grande.

El verdadero nombre de esta extraña criatura fue Dmitri Sobaka y nació el 30 de agosto de 1945 – apenas quince días después de la rendición del Japón en la Segunda Guerra Mundial –, en una alejada región de Siberia; era el último sobreviviente de una antigua raza de hombres – perro que habitaban en las estepas rusas desde tiempos inmemoriales.

Retrato del niño-perro durante su estancia en el orfanato estatal. Aparentemente el artista que lo dibujó era un campesino ebrio que se creía Iván el Terrible.

Su infancia fue dura, marcada sobre todo por la prematura muerte de sus padres en la explosión de una fábrica de cueros en la ciudad de Tiumén y por el rechazo de sus compañeros “normales” en un orfanato comunista; en efecto, estos se burlaban de su cara, vello corporal, mal aliento y nariz húmeda. Incluso los profesores lo despreciaban alegando que su incapacidad para homogeneizarse era el primer síntoma del revisionismo trotskista y/o de los vicios del sistema pequeñoburgués anglo – estadounidense.

El joven Dmitri se sometía al fuerte régimen de entrenamiento preparado por los médicos del partido. La receta era: matarse de hambre, drogarse con anabólicos y bailar canciones de Danza Kuduro (en la imagen justamente lo vemos con “la mano arriba, la cintura sola, la media vuelta”).

Unos años antes de cumplir la mayoría de edad, Dmitri se mudó a Moscú para unirse al equipo nacional de baloncesto que iba a participar en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964, su enorme estatura – 2.25 metros – era la única esperanza que le quedaba para sobresalir y ser aceptado, pues la soledad y el desprecio de la gente lo tenían al borde del suicidio. Al principio, el joven – perro tuvo éxito y sus entrenadores comprendieron que era innecesario usar cualquier clase de droga estimulante porque su velocidad y fuerza estaban más allá de lo normal.

“¡Es un animal!”, había exclamado, luego de conocerlo, Vasili Alexandrovich Petrov, un anciano de sesenta años que por aquel tiempo era el utilero del equipo.

Llegó el verano de 1964 y, con él, las Olimpiadas. Como de costumbre, los dos polos políticos del mundo, es decir Estados Unidos y la Unión Soviética, eran los grandes antagonistas y cada uno trataba de llevarse el mayor número de medallas. Su lógica era la siguiente: “si te puedo ganar en el waterpolo ¿cómo no te voy a ganar en capacidad productiva, educación o, mejor aún, en potencial destructivo?”

Joe Caldwell sonriendo socarronamente cuando, en medio del partido, Dmitri le exigió que le devolviese sus vellos púbicos.

En baloncesto, como en cualquiera de las otras disciplinas, el nivel competitivo era altísimo e incluso hoy los nostálgicos de ese deporte pueden recordar, no sin estremecerse de emoción, las lágrimas de impotencia que derramó Dmitri en el juego final, cuando el equipo estadounidense se alzó con la victoria por 73 a 59, en un partido durante el que el atleta peludo dejó literalmente la piel, porque el escolta Joe Caldwell, mientras lo marcaba, le arrancó un buen porcentaje de su dotación capilar en el área del bikini.

Decepcionado por la derrota, el joven – perro renunció al deporte, enrolándose como voluntario para transportar armamento obsoleto de la Segunda Guerra Mundial – el valioso aporte de los soviéticos para la defensa del comunismo – a Vietnam. De todas maneras, no era la ideología la que impulsaba a Dmitri; su motivación para viajar al teatro de la guerra era el escape. Estaba tan cansado de la segregación racial y el menosprecio, que había decidido pasarse, a la primera oportunidad, al lado de los vietnamitas del sur para luego huir a los Estados Unidos.

Era una acción arriesgada, pero ya no tenía nada que perder. “Cuando la vida se convierte en una carga – comentaría años más tarde en una entrevista para The New York Times –, la muerte deja de importar.”

Foto de Dmitri tomada en las selvas de Vietnam. El arma que porta es una modernísma ballesta de la Edad Media, parte del cargamento que la Unión Soviética envió a los vietnamitas para ayudarlos a luchar por el comunismo internacional.

Por lo demás, el plan tuvo éxito gracias a la colaboración de un cantinero de Hanoi que se hacía llamar “Dick Nixon”, quien, encantado con la pinta del “yanqui ruso” – como decidió apodarlo “porque solo los hippies yanquis son peludos” – lo hizo pasar al sur, atravesando el país por los lugares más selváticos e inhóspitos, además de obligarle a casarse con su hija, una chica vietnamita con una belleza tan exótica que espantaba – de cariño, su padre le decía: “mi pequeña con mandíbula de hipopótamo” –.

Durante casi un año, ambos vivieron en Saigón, ciudad en la que Dmitri se dedicaba a contrabandear licor, tabaco y abarrotes con la ayuda de un sargento estadounidense corrupto, el mismo que no tenía ningún reparo en robar provisiones al ejército y venderlas a tres veces su valor, todo con el fin de conseguir opio, droga de la que era un entusiasta.

Por otra parte, en la vida matrimonial el hombre – perro y su mujer vietnamita eran completamente infelices; ambos se quejaban de la cara de animal de su compañero, concluyendo que no hay peor cianuro para el apetito sexual que ser feo.

La primera esposa de Dmitri. Por esta época, él empezó a consumir drogas.

Cierto vecino de la pareja que actualmente dirige un restaurante de comida vietnamita en Central Park, chocheando, comenta: “siempre los vi pelear; que ¿por qué no te afeitas?, que ¿por qué no te compras un espejo? Todos los días con el mismo cuento, hasta que ella le dijo que se había hartado y se largó; parece que se fue con un amante ciego a Camboya y ambos murieron en un campo de reeducación de los jemeres rojos.”

Dmitri, contento de haberse librado de su mujer, hizo que su amigo y compinche, el sargento del ejército estadounidense, le consiguiera un salvoconducto para viajar a los Estados Unidos, seguro de que allí encontraría la felicidad que tanto buscaba.

Los primeros años vivió en Nueva York, pero como no conseguía empleo se hizo hippie y se puso a vagabundear por las Rocallosas consumiendo hongos y otras plantas alucinógenas.  Fuera de garrapatas, piojos, tifus y sífilis, durante estos años, consiguió el amor de Maggie.

El amor de Dmitri y Maggie era mal visto por la sociedad, pero a ellos no les importaba. Las plantas alucinógenas y la sífilis les permitían vivir en un mundo imaginario, donde nadie criticaba su amor.

“Ella es una mujer maravillosa – explicaba Dmitri en la misma entrevista para The New York Times citada líneas arriba –. Recuerdo que nos enamoramos cuando me contó que había abandonado a sus padres cuáqueros para convertirse en sacerdotisa suprema de la fertilidad y que no le daba asco mi vello corporal porque hacía juego con el suyo.”

La pareja, acompañada de cincuenta “hermanos”, se paseaba por bosques y ciudades predicando el amor libre, al tiempo que compartían todo, incluso los gérmenes y las enfermedades venéreas. Eran muy felices, mas, con la renuncia de Nixon, sobrevino el fin de su vida idílica, viéndose obligados a buscar empleo.

Dejaron las Rocallosas donde paseaban desnudos celebrando extraños ritos orgiásticos, por la célibe ciudad de Los Ángeles. Maggie consiguió un empleo como dependiente en una tienda de abarrotes y Dmitri hizo lo propio en una peluquería italiana.

Los “hermanos” celebrando un extraño ritual de sexo en las montañas Rocallosas. Aparentemente, era un grupo tan hermético que ni los piojos lograban penetrar en estas reuniones.

No obstante, su aspecto espantaba a los clientes, quienes se preguntaban cómo era posible que un tipo tan peludo pudiera trabajar en un lugar encargado de quitar el exceso de pelo – que por aquellos años no era demasiado, pues a todo el mundo le encantaba llevar enormes copetes, cubiertos de grasa, para emular a Elvis Presley –, así que fue despedido. Sin embargo, entre los clientes que acudían periódicamente a ese local se hallaba un director de cine llamado George Lucas, quien comprendió que el hombre – perro soviético era el individuo adecuado para encarnar a uno de los personajes de su futura película sobre imperios extraterrestres. Ironías de la vida: ¡el horrible aspecto de Dmitri lo llevaba a la fama!

La guerra de las galaxias fue el bálsamo que lo ayudó a salir de las drogas y, tanto él como Maggie, se convirtieron en la pareja de moda. Vogue, Vanity Fair, hasta Playboy se disputaban por tener fotografías, entrevistas, lo que fuera sobre estos debutantes en la Meca del Cine.

Durante la filmación de la Guerra de las Galaxias, Dmitri tuvo que evadir varios escándalos. Uno de ellos lo ligaba con la actriz Carrie Fisher; la foto de arriba fue tomada por un paparazzi y, aunque es más que sugestiva, ambas celebridades siempre negaron cualquier tipo de relación que no fuera la profesional.

De todas maneras, con la fama vinieron los escándalos y, aun a pesar de que Dmitri tuvo éxito en evadirlos durante el periodo de filmación de las tres primeras películas de la saga, finalmente, la noche del estreno de la última, una joven de dieciocho años acudió a un periódico amarillista de Los Ángeles para declarar que había sido violada por el hombre – perro y que quería que este fuese encarcelado por su crimen.

Nunca hubo una denuncia oficial, pero el escándalo minó tanto la relación de Dmitri con Maggie – apenas unos meses después ella exigió el divorcio – como su carrera en el cine. Solo y arruinado, tuvo que aceptar papeles en películas porno de línea hardcore, en las que casi siempre interpretaba a un repartidor de pizzas extraterrestre con desviaciones sexuales.

El último brillo de Dmitri. Después de casi veinte años de ausencia regresa a las marquesinas y se muere de un infarto. Las drogas, el sexo tántrico, el tifus y la sífilis son un escollo insuperable en la vida de todo actor. Antes de morir, el hombre-perro dijo: “¡ojalá Lindsay Lohan aprenda de mis errores!”

El bache moral fue tan largo que únicamente llegó a su fin casi veinte años después, cuando su viejo amigo George Lucas junto con Maggie – madre, en su segundo matrimonio con un granjero de Iowa, de cinco hijos – lo sacaron de un fumadero de opio para proponerle que volviese a interpretar a Chewbacca, en una de las precuelas de la saga de La guerra de las galaxias.

“Se entregó al proyecto con una pasión de adolescente, parecía comprender que ese, para él, era el último canto del cisne”, dijo Maggie en uno de los programas de Oprah, emitido un par de semanas después de que el hombre – perro falleciese de un infarto en la premier de La venganza de los Sith.

“Siempre quiso ser aceptado – dijo Oprah antes de enviar a comerciales – y creo que lo consiguió, ojalá que nos ladré con amor desde allá arriba. ¡El Señor lo bendiga![1]

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[1] Dedicado a la memoria de Dmitri Sobaka, conocido como Chewbacca, 1945 – 2005.

El arte de escribir y hablar correctamente

Introducción[1] 

En una entrevista para Antena 3, J. J. Benítez afirmó que los eruditos reunidos en este lugar, son miembros de una secta de extraterrestres que veneran unas tzantzas de plástico fabricadas por la multinacional ACME.

La Real Academia de la Lengua, fundada en 1713, es la entidad encargada de la planificación lingüística y el fomento de la unidad idiomática del español, sin embargo, algo de lo que no parecen estar conscientes sus beneméritos miembros es que, con el transcurso del tiempo, surgen personajes inefables cuyas ideas no deben ser soslayadas, de hecho, el idioma tiene que  transformarse y adaptarse a ellas.

En consecuencia, he decidido hacer esta modesta aportación, donde detallaré los capítulos que se les olvidaron a los sucesores de Cervantes en la estructuración de la Nueva gramática de la lengua española, propiamente los que se refieren a “hablar y escribir con corrección si usted es un reformista social (un paladín de la justicia análogo a Superman pero con piojos, marihuana y sin una prima buena que se haga llamar Superchica) o un estudioso y/o/u analista de los fenómenos culturales y/o/u/e sociales de las sociedades societarias, cultas y/o/u/e/w incultas de este gran organismo vivo (que evoluciona y/o/u/e/w/x/π no evoluciona, dependiendo de su perspectiva y/o/u/e/a/w/x/π/α/∞ punto de vista), llamado: ‘sociedad’”.

La prima buena de Superman (¿será que él aplicó aquello de "la prima con la pierna encima"?), pariente de categoría inaccesible para un erudito de las Ciencias Sociales.

Finalmente, el valor de este texto, si usted pretende ser un hombre educado, racional, culto y sobre todo útil, es nulo. Pero si lo que desea, por otro lado, es ser ministro de una tecnocracia latinoamericana (es decir, un inútil), este es el tratado que debe leer.

Objetivo general

Guiar al joven intelectual con ideales elevados por la senda de la corrección idiomática, la misma que le permitirá acceder al Parnaso de las Ciencias Sociales.

Objetivos específicos 

Específicamente, ninguno.

Capítulo primero y último

Dado que todo intelectual contemporáneo honesto y serio debe ser, ineludiblemente, feminista e indigenista (por mencionar sólo un par de “istas” a los que tiene que estar afiliado sin beneficio de inventario), el español tiene dos defectos que chocan contra la modernísima forma de ver el mundo:

  1. Es sexista.
  2. Es español.

Precisamente, el origen ibérico es uno de sus peores defectos. ¿Cómo es posible que la mayor parte de latinoamericanos hablemos el idioma de una nación conquistadora? ¿Acaso los estadounidenses se comunican en inglés? ¡No, ellos hablan estadounidense! ¿Acaso los incas (que no eran conquistadores sino voluntarios de la Cruz Roja Precolombina) impusieron el quechua a otros pueblos? ¡Nunca, ellos eran budistas!

Don Miguel de Cervantes, cantante de reggaeton. Autor de ese profundo estribillo que dice: "Perrea, perro, perrea con más 'flow'".

Sin embargo, lo peor es la misoginia que está implícita en el idioma de don Miguel de Cervantes (¡primoroso cantante italiano de reggaeton!) y que se hace patente cuando hablamos en plural, ya que no se dice “las pilotas” sino “los pilotos”, sin importar si nos estamos refiriendo a un colectivo de quinientas mujeres y tres cuartos de hombre.

En todo caso, estas iniquidades de origen y de forma pueden ser subsanas. Para solucionar su linaje hispano, mi propuesta es cambiarlo de nombre; ya nadie deberá referirse a él como “español” o, peor todavía, “castellano” (porque eso implica que es el dialecto de un castillo y esas estructuras, como todo el mundo sabe, solamente existen en Europa Central, es decir, en Australia), sino como “lathispafilipinoamericano”. Con esa simple modificación de nomenclatura abarcaremos a todos los lugares que hablan o hablaron alguna vez este idioma, evitando la segregación semi – nazi actual; además es necesario que ciertos nombres y expresiones castizas sean reemplazadas por dichos de origen ancestral, indígena, pues la castidad es un prejuicio impuesto por los curas para subyugar a las mujeres, que, ventajosamente, no ha quedado en la memoria colectiva de las sociedades antiguas.

Movimiento Feminista de España celebrando porque, finalmente, este blog ha dejado de ser degradante y sexista (¿?).

La cura para el sexismo chovinista ya ha sido planteada por otros eruditos antes de que se nos ocurriera a nosotros (en realidad este compendio de sabiduría está escrito por una sola persona, pero los cánones del “cientista social” señalan que es prudente utilizar la primera persona del plural para evitar que el dios desconocido se enoje por nuestra arrogancia). En vez de referirnos, usando el ejemplo que se halla expuesto líneas arriba, a “los pilotos”, diremos: “las y los pelotas” o, en su defecto, “l@s pilot@s”, variable mucho más aceptable teniendo en cuenta que los que escribimos est@ clase de majaderí@s som@s dueñ@s de vari@s arrobas de mal gusto y estupidez.

Para ilustrar con mayor claridad la nueva regla, utilizaré un párrafo de la biografía de Fidel Castro (Maestro Jedi y Super Saiyajin 4 del panteón intelectual de todo pensador contemporáneo serio), publicada en la página web del Partido Comunista del Ecuador:

Texto original:

“Castro se inició en la vida pública como político opositor y destacó especialmente tras el asalto al cuartel Moncada en 1953, por el que fue condenado a prisión. Tras ser indultado gracias a la presión de la opinión pública, se exilió en México, donde planeó la invasión guerrillera de 1956, derrocando al régimen de Fulgencio Batista. Fue nombrado Primer Ministro el 27 de febrero del mismo año por el Presidente Manuel Urrutia. Lideró en 1961 la adopción del marxismo por el gobierno revolucionario, estableciendo el primer estado socialista de América. Tras las reformas de 1976, fue electo presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros. Desde la fundación del partido comunista en 1965, es el Primer Secretario del mismo (sic).”[2]

Texto corregido:

Fidel Castro tropezándose con los resultados positivos de su administración, es decir, un cosa muy, pero muy chiquita.

“Enantes, Castro se inició en la vida pública como paladín de la lucha contra los cerd@s imperialist@s, destacándose en la toma de ese repugnante refugio de milic@s orangutanes opresores que era el cuartel de la Moncada en 1953, o sea, hace fuuuuuuuu; por esta razón, l@s puerc@s capitalist@s lo encerraron en la cárcel (tugurio que no debe existir porque tod@s tenemos derecho a la libertad). Tras ser indultado, gracias a la presión de la prensa corrupta y acomodaticia, se fue al país de los aztecas, donde planeó la invasión de la guerrilla (única esperanza del puebl@ oprimid@), de 1956 (¡hace fuctas!), derrocando a ese corrupto dictadorzuelo que era el Batistuta. Fue nombrado Primer Menestro el 27 de febrero del mismo año (aprovechando la cercanía del solsticio, gracias al que recibió la bendición de los espíritus del mar, del fuego y de la tierra), por el presi Urrutia. Lideró en 1961 la adopción del marxismo (única corriente filosófica que vale la pena), estableciendo un Tahuantinsuyu en el Caribe. Tras las reformas de los setentasssss fue electo Gran Chamán y líder del Consejo de Sabios. Desde la fundición del partido columpista en 1965, es el Primer Sectario del mismo.”

Conclusiones

Que ser español es malo y que no hay que ser envidiosos. Gracias.

Bibliografía

–          Del autor no tengo ni la más puta idea. “Nacho, libro inicial de lectura”. Susaeta Ediciones.

Este Nacho es el mismo que actualmente trabaja en las películas pornográficas españolas (las celebridades siempre se degeneran cuando crecen).

–          Zapata Santillana, Evardo. Escritura Coquito”. Ediciones Coquito.

–          Zapata Santillana, Evardo. “Cancionero Coquito”. Ediciones Coquito.

–          Woods, Geraldine. “English Grammar For Dummies, Second Edition”. Wiley Publishing, Inc. (Lo que sirve para los gringos imperialistas también debe servir a los pueblos oprimidos.)

 

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[1] La presente entrada está escrita siguiendo la técnica y los parámetros de un ensayo serio de Ciencias Sociales.


[2] Si usted es un sincero columnista debe leer el texto completo.