BiblioRecreo, un bus que promueve la lectura

Bibliorecreo

El bus del BiblioRecreo se encuentra en uno de los parqueaderos del Centro Comercial El Recreo.

 

BiblioRecreo es una biblioteca, sí, pero también es el punto de encuentro de escritores y artistas con la comunidad.

Se trata de un proyecto que ha cumplido, oficialmente, cuatro años y en el que el Estado, a través de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, y la empresa privada, liderada por el Centro Comercial El Recreo, se aliaron para el desarrollo cultural de Quito, en especial la zona sur.

Claudia Bugueño, actual encargada del proyecto, es una comunicadora social que ha ejercido de todo menos de comunicadora social (salvo por un breve desliz al inicio de su vida laboral). Librera y ahora biblotecaria, cree que su objetivo es fortalecer los lazos, convirtiéndose en una facilitadora que reduzca la separación entre los artistas y el público en general.

Conversamos con ella sobre bibliotecas, cultura y otros demonios maravillosos.

 

¿Qué es el BiblioRecreo? ¿Cómo se puede definir a este proyecto?

BiblioRecreo es el proyecto de responsabilidad social permanente del Centro Comercial El Recreo, cuyo principal objetivo es satisfacer la necesidad de ocio constructivo en el sur de Quito, es además un centro de difusión cultural que realiza actividades permanentes enfocadas en difundir la lectura, siendo un mediador entre el mundo artístico y cultural de la ciudad.

Su principal servicio es el préstamo de libros a casa, previo la inscripción.

Tu profesión es la de comunicadora, en BiblioRecreo te has transformado en bibliotecaria y en gestora cultural, ¿tu formación ha sido un aporte para tu trabajo actual o te ha tocado hacer un borrón y cuenta nueva por las exigencias actuales?

Afortunadamente mi formación es la de comunicadora social para el desarrollo, lo cual implicó que aprendiese metodología de planificación y evaluación de proyectos, aspectos que he podido aplicar en mi actual trabajo. Sin embargo, la formación de bibliotecaria ha debido ser en un inicio empírica. Ayudó mucho mi oficio de librera durante siete años, de aquella experiencia aprendí sobre el mundo del libro en aspectos como autores que no estaban en mi registro lector, editoriales, importaciones, manejo de inventario, elaboración de pedidos y formación de personal librero. Este último aspecto es el más demandante.

En cuanto a la formación como gestora cultural, apenas siento que estoy iniciando, es un oficio que requiere de constante preparación y creatividad, pero nada es nuevo, las actividades que he ido implementando en BiblioRecreo son producto de constantes lecturas e investigación de actividades culturales exitosas en otras bibliotecas; es un constante ir probando, ajustando, mediando, pero sobre todo muchas de las ideas vienen del contacto constante con lectores y con personas vinculadas con el medio cultural.

Otro de los buenos retos de este oficio, es la demanda profesional que ha significado para mí y mi equipo de trabajo: capacitarme para capacitar luego, demostrar que este oficio requiere de constante auto formación. Como no existe una carrera oficial de bibliotecología en la ciudad, salvo en provincias y no ofrecen la modalidad de estudios a distancia, la opción es prepararse con talleres, cursos, diplomados, etc.

¿Qué tan receptivo es el público de Quito a los eventos que promueve el BiblioRecreo? ¿Hay interés en la literatura y el mundo del libro?

En un inicio, hay interés por probar, involucrarse con el mundo de la lectura, especialmente en los jóvenes, impulsados por la novedad de leer las sagas best – seller o libros que han sido adaptados a películas o series. Luego, poco a poco, las motivaciones van cambiando y es nuestra misión bibliotecaria que así sea, proponiendo nuevas  lecturas, creando lazos amistosos y cordiales con los lectores, es de esta manera que los convencemos y los seducimos para participar de las actividades culturales que proponemos y que ellos, con su participación exigua o masiva, nos dejen saber sus preferencias, pero si no se les propone distintas actividades no puedes saber qué funciona y que no.

No es un paraíso, hay que ser muy recursivo y apostar a varios frentes para atraer a la gente hacia los eventos, especialmente cuando se invita a escritores locales, ya que la literatura ecuatoriana en general no produce mucho interés entre la gente. Solo si pudiésemos revivir a un Pablo Palacio, a un César Dávila o a un Medardo Ángel Silva, los lectores vendrían sin tanta logística de por medio.

Sin embargo, cuando logras que vengan (después de explicarles con discursos, apelando al compromiso con el BiblioRecreo, después de llamadas, mensajes, etc.), cuando al fin lo logramos, digo, se sientan frente a los autores y lo disfrutan.

 

 

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BiblioRecreo ahora tiene un área, fuera del bus y dentro del centro comercial, dedicada exclusivamente al público infantil. Claudia Bugueño lidera el proyecto.

 

Hay un prejuicio en Quito: “en el sur de la ciudad no hay lectores”. Desde tu perspectiva, ¿es verdad esa afirmación o, más bien, el problema es que esa idea ha impedido la apertura de espacios para que los posibles interesados visiten y se reúnan?

En el sur se lee y yo diría que mucho, no en vano BiblioRecreo tiene un promedio de prestaciones de 600 a 800 libros al mes. Este dato es importante, vamos a los 3400 usuarios.

Creo que esa idea falsa de que en el sur no se lee, se fue repitiendo como un estigma negativo y ha sido necesario que pasen casi cinco años de funcionamiento del BiblioRecreo para que una librería decidiese abrir sus puertas y vender sus libros en el mismo centro comercial, así como para que un proyecto particular que lleva el nombre de biblioteca, pero que en realidad funciona como librería, porque vende libros, se posicionase en otro centro comercial del sur.

 

¿Los artistas e intelectuales son accesibles y colaboran para atraer a la gente o, por el contrario, convierten a la literatura en una cosa hermética?

Son accesibles cuando los invitas. Debo decir que BiblioRecreo ha ido construyendo una imagen de posicionamiento en el mundo cultural e intelectual, lo reconocen y le tienen estima y los que no lo han conocido, tratamos de que lo hagan a través de una agradable experiencia como invitados especiales en nuestro espacio, los tratamos con respeto y consideración.

Somos conscientes de que nuestras mejores referencias las dan los mismos usuarios y los actores culturales que se han acercado como invitados especiales. Ellos son nuestros promotores.

En el BiblioRecreo, los escritores van a cautivar a sus futuros lectores, no tienen conocidos ni está a su alrededor el mundo literario e intelectual que siempre los sigue, simplemente se encuentran frente a sus potenciales lectores y punto. Por tanto, para ellos resulta un reto también.

Además, como la sala es pequeña, el contacto es más íntimo, no se puede rehuir la mirada ni los gestos.

¿Qué hace que el BiblioRecreo sea diferente de otras bibliotecas?

Desde su presentación es distinto. La biblioteca se encuentra instalada o montada sobre un bus Ford de los años 70 que pertenecía a la Casa de la Cultura y que fue entregado bajo la figura de Comodato al Centro Comercial El Recreo.

Luego, BiblioRecreo asumió el riesgo de prestar libros a casa sin mayores trabas, ni requisitos para inscribirse. Solo pedimos un valor simbólico de $3 para menores de 12 años y $5 para mayores de 12 años anual como inscripción y referencias telefónicas de familiares. Nada más.

Es una biblioteca dedicada al placer de la literatura, no funcionamos con textos escolares ni académicos y su presentación es a stand abierto. El lema es: “el libro debe estar cerca y accesible para los lectores – usuarios”.

BiblioRecreo funciona como un organismo vivo, es decir, los lectores pueden conversar, reír, intercambiar ideas con otros y siempre están pasando cosas nuevas: eventos, actividades, movimiento, cambios. Así deben operar las bibliotecas hoy por hoy.

 

Precisamente, ¿Quito es una ciudad con suficientes bibliotecas, responden a las necesidades de la gente o, de plano, la gente no las visita y, por lo mismo, el Estado no las ve como una necesidad?

Creo que no se han levantado estadísticas actualizadas del número de lectores y tampoco se sabe qué tipo de bibliotecas son las que requieren (temáticamente hablando). Frente a esta situación creo que no se podría determinar si son suficientes o no.

La red Metropolitana de Bibliotecas atiende a un público más académico, la biblioteca Eugenio Espejo, maneja títulos históricos y opera más como archivología que como biblioteca.

No tenemos una biblioteca nacional, creo que desde allí ya puedes tener un diagnóstico de que el movimiento bibliotecario ha sido replegado y que el acceso a la información y educación, ha sido escaso.

Quizás las personas no visitan mucho las bibliotecas porque ahora tienen acceso directo a información, lo importante es saber separar la que vale de la que no. Creo que si las bibliotecas cumplen con la función de ofrecer un espacio de acceso a información o entretenimiento, pero que además logren convertirse en un sitio de encuentro para que personas con similares intereses se puedan compartir sus experiencias, serán más visitadas y valoradas por la comunidad.

 

 

Bibliotecarias

Claudia Bugueño, Sonia Ortega y Helen Mora son tres de las bibliotecarias que dan vida al proyecto “BiblioRecreo”.

 

Cuando se visita el BiblioRecreo, es frecuente encontrar muchos jóvenes solicitando libros, ¿se cae con esto la frase “los chicos de ahora no leen”? ¿Cuál es el principal público del BiblioRecreo?

Nuestro grupo cautivo son los jóvenes de entre 13 y 18 años, quienes representan el 38% de nuestros usuarios frecuentes y, mes a mes, son el grupo del que más solicitudes recibimos. Luego viene el grupo joven adulto que está entre los 19 y 25 años y que corresponden al 32% de usuarios activos. Otra dato interesante es que siempre hay más mujeres registrándose en el BiblioRecreo.

 

BiblioRecreo no solo es una biblioteca, también es una suerte de centro cultural donde se organizan eventos relacionados con cine y literatura, ¿cómo recibe el público dichos eventos? ¿Cuáles son las principales dificultades que presenta esta doble función del BiblioRecreo?

Creo que la nueva concepción de bibliotecas va enfocada a ser un centro de mediación lectora y difusión cultural, es el nuevo esquema que una biblioteca debe manejar para difundir lectura y cultura.

Requiere de planificación llevar la tarea de manejar operativamente la biblioteca, es decir, llevar control de inventario, estar al tanto de las novedades literarias, atención personalizada a los usuarios y planificar trimestralmente una agenda adecuada para pulirla mes a mes.

Es importante que la biblioteca se difunda a través de redes sociales, interactuando con ese público también para difundir asertivamente y masivamente nuestro servicio y agenda cultural.

Puedes tener muchas ideas, pero lo importante es probar con los usuarios cuáles son las actividades que les gustan. El tiempo nos ha demostrado que lo que más aprecian son aquellas actividades que los involucran activamente como los clubes de libro, por ejemplo.

Los “CinEncuentros”, se han establecido con la finalidad de comparar el lenguaje literario con el cinematográfico y tener una visión amplia y completa de las artes, entendiendo que se alimentan entre ellas, cada una con sus propias características. Es una forma de impulsar la lectura y hacerla más atractiva.

 

En septiembre de 2015, los Estados miembros de las Naciones Unidas adoptaron la nueva Agenda 2030 para el desarrollo sostenible, entre los temas que incluye, se expone el concepto de las bibliotecas como motores del cambio, ¿en Ecuador se está poniendo en práctica esta iniciativa o ha quedado en papeles?

Desafortunadamente, estamos muy retrasados en comparación a otros países de la región como Colombia, Chile y, claro, Argentina.

No aparecemos en el mapa de levantamiento de información de las bibliotecas, lo que quiere decir que no estamos trabajando en red, tampoco existe un organismo de regulación bibliotecaria, no tenemos un dato concreto de cuántas bibliotecas operan en el país y a cuántos usuarios benefician.

Hay mucho por hacer todavía. Por fortuna, existe una comunidad bibliotecaria que, por pequeña que parezca, está interesada en mejorar sus espacios de trabajo, a través de la permanente formación.

 

¿Cómo puede promoverse el desarrollo sustentable desde las bibliotecas y cómo se articulan estas dentro de los planes nacionales de desarrollo, considerando que la cultura usualmente es el rubro más descuidado del presupuesto nacional?

Las bibliotecas deben convertirse en organismos vivos en los que la comunidad pueda encontrar tanto información, como entretenimiento y un vínculo para relacionarse con sus pares.

Por ejemplo: existe la idea de que las bibliotecas en Ecuador se conviertan en centros de capacitación para educar en la manera de afrontar las emergencias.

En BiblioRecreo, queremos además apoyar a nuestros usuarios, lectores y profesores, en la realización de talleres de comprensión lectora, creación literaria, que los motiven a seguir relacionados con la lectura.

Otro de los conceptos que las bibliotecas y, por ende, los bibliotecarios debemos tener claro es que si la comunidad no viene a ti, hay que salir en su búsqueda, tratando de fomentar redes de apoyo sostenible con educadores, directores o autoridades que representen al mundo educativo o que estén destinados a hacer políticas públicas para mejorar el nivel de educación y cultura en el país.

BiblioRecreo, en su momento, hizo una alianza estratégica con una institución pública, la Casa de la Cultura, y con la empresa privada, marcas comerciales reconocidas, para lograr sacar adelante al proyecto y entregárselo a la comunidad del sur de Quito. Eso es el verdadero desarrollo sostenible, hacer todas las alianzas posibles en torno a un bien común.

 

Finalmente, ¿piensas que el BiblioRecreo es la prueba de que empresa privada y comunidad pueden trabajar juntos para el desarrollo del arte y la cultura?

Absolutamente, para el Centro Comercial, el BiblioRecreo es su proyecto estrella, una forma de relacionarse con sus clientes de una manera constructiva y alternativa, cambiando la “alteridad” del sector, ese concepto del que nos hablan tanto en sociología y comunicación, pero que es absolutamente viable y concreto en este proyecto: un antiguo bus blanco en medio del ajetreo diario al que muchos se acercan por curiosidad y otros porque es su espacio especial.

BiblioRecreo es la manera que encontró el C.C. El Recreo para hacer “marketing social” o de amor, el mismo que consiste en promocionar una marca a partir de proyectos nobles, innovadores y útiles para la gente.

“Prefiero no usar etiquetas”

Alberto Chimal, escritor a secas

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Foto: Fabien Castro.

El 18 de noviembre de 2017 a las 11:35 de la mañana, Alberto Chimal cruzó la puerta del Centro Cultural Carlos Fuentes, filial del Fondo de Cultura Económica en Quito.

Aquel lugar huele a fantasmas. La casa de estilo neocolonial, terminada en 1940, fue, además de hogar del expresidente Galo Plaza (hombre tan lúcido que prefería ser futbolista antes que gobernante), sede de la Academia Diplomática y de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR).

Pocos parecen notarlo pero, con frecuencia, se escucha un ulular dentro de la casa. Tal vez solo es el viento colándose a través de una rendija, aunque nada sorprendería que se tratase de un fantasma como el de Baskerville, empeñado en espantar a los compradores de libros que importunan su descanso.

Una Catrina de Día de Difuntos, que se las había arreglado para sobrevivir a la inminente llegada de la Navidad, parecía aguardar el inicio de la charla que allí iba a liderar Alberto Chimal.

El escritor llegó con su mochila al hombro veinticinco minutos antes del inicio de su evento. Se lo veía agotado: era el tercer y último día de talleres y conferencias en los que participaba durante la Feria Internacional del Libro de Quito.

Un par de semanas antes, su libroLa ciudad imaginada” se reeditó en Ecuador con Editorial El Conejo, constituyéndose en el tercero del nuevo sello “Mademoiselle Satán”.

 

 

¿Editorial El Conejo te contactó?, ¿cómo inició tu relación con ellos?

Ellos me buscaron, lo cual les agradezco.

¿Cómo defines a La ciudad imaginada?

Es una colección de cuentos donde la ciudad y sus habitantes aparecen de diferentes maneras. Abarca cuentos escritos durante poco más de una década, y en cada país en que ha aparecido tiene un índice ligeramente distinto. Así que es un libro que se está transformando perpetuamente, más o menos como las ciudades.

¿Cómo es “la ciudad imaginada” de Alberto Chimal?

Puede tener muchas formas diferentes, puede ser intrincada y extraña, pero en años recientes, sobre todo, es menos injusta, menos desigual que las que tenemos en el mundo.

 

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Foto: Fabien Castro.

El escritor canceló en septiembre de 2017 un taller de escritura que tenía programado en Quito.

El 19, tres días antes del inicio, un terremoto de 7.1 grados de magnitud trastocó la vida de los mexicanos, en especial de los que viven en los estados de la zona central del país.

Chimal pospuso su viaje para cooperar en las tareas de ayuda a las víctimas. Sus redes sociales dejaron de lado los microcuentos y la literatura para dar paso a mensajes con pistas sobre los desaparecidos o recolección de vituallas para los damnificados.

 

Twitter, Facebook y otras plataformas han probado ser muy útiles cuando la humanidad enfrenta desastres naturales y políticos. ¿Fueron también un aporte valioso en México luego del terremoto o, más bien, contribuyeron a crear caos?

No, fueron una herramienta valiosísima. Muchas personas nos dedicamos a difundir y sobre todo a verificar información sobre las necesidades inmediatas de los equipos de rescate, incluso hubo una iniciativa ciudadana, @verificado19s, para sistematizar y ordenar la información que se iba recibiendo. Mucho de eso no se ve ahora porque los tuits con noticias y solicitudes urgentes no sólo se fechaban, sino que se borraban una vez que se satisfacía la necesidad del momento para evitar confusiones, pero miles de personas participamos en ese esfuerzo y podemos atestiguar lo ocurrido.

Alberto Chimal utilizó las redes sociales para captar la ayuda nacional e internacional, ¿cuál fue la respuesta, fue positiva?

Sí, por supuesto. Y como todas las otras personas que nos involucramos en ese esfuerzo, estoy agradecido por la respuesta que tuvimos, que fue muy positiva.

Los “trolls” usualmente aprovechan las crisis para lucrar como agoreros del desastre o jefes de propaganda de uno u otro político, ¿sucedió eso también en México?

Sí, y probablemente ocurrirá de nuevo este año, que nos tocan (ay de nosotros) elecciones presidenciales.

 

Alberto Chimal es un escritor multifacético, su prosa no evade tema alguno. De hecho, su logro más importante es que, sin importar si está narrando la historia de un crimen o de un aparecido, el lenguaje jamás pierde su fluidez y su poder de seducción: uno puede estar asqueado o fascinado por el relato, pero nunca se le ocurre abandonar el texto antes de concluirlo.

 

¿Alberto Chimal se siente escritor de literatura fantástica, de terror, de distopías o, más bien, un escritor a secas?

Escritor a secas. Me interesa mucho la imaginación fantástica en todas sus formas, pero las denominaciones a las que te refieres me resultan muy restrictivas y al menos aquí, en México, traen una carga de prejuicios culturales y de clase que han destruido las carreras de más de un colega. Prefiero no utilizar esas etiquetas o bien decir que empleo elementos de diferentes corrientes o variedades de narrativa, que a fin de cuentas es la verdad.

La explicación acerca de las cualidades de tu prosa, acaso se encuentra en los libros que lees, al fin y al cabo, el escritor es un resultado, entre otras cosas, de sus lecturas.

¿Cuáles son las predilectas de Alberto Chimal? Me refiero más a estilos que autores: ¿prefieres el ensayo, el cuento, la poesía?, ¿hay en México o fuera de allí un referente?

En tiempos recientes he empezado a leer muchos ensayos y artículos, no sé por qué. Pero lo esencial de mis lecturas sigue siendo la narrativa: el cuento y la novela. Me gustan mucho algunos autores a los que siempre vuelvo, desde Philip K. Dick hasta Jorge Luis Borges, pero siempre estoy tratando de encontrar nuevos textos.

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Foto: Fabien Castro.

Al bucear en Twitter y su página web, el lector se percata de que Alberto Chimal es un escritor muy interesado en las ventajas que ofrece la red.

No es extraño que publique microcuentos o invite a sus lectores a compartir los suyos con él y, a diferencia de otros autores, no utiliza el internet con el único objetivo de promocionarse, sino que está interesado en las posibilidades creativas y de colaboración que ofrece.

 

Alberto Chimal es muy activo en las redes sociales, especialmente en Twitter, ¿sientes que el internet está cambiando la forma de ver y entender el mundo?

Sí, y no siempre para bien. Los casos de las “burbujas informativas” y la llamada economía de la atención son muy preocupantes, por ejemplo.

Hace unos años era frecuente leer que los “e-books” acabarían con los libros de papel, sin embargo, no ha sido así. Pese a un despunte inicial en países como Estados Unidos o Inglaterra, la verdad es que las editoriales siguen dependiendo de la venta de las ediciones impresas, ¿la tendencia persistirá o, tarde o temprano, los bits suplantarán a la tinta?

Creo que los diferentes formatos convivirán y lo que cambiará será la jerarquía de las diferentes tecnologías.

¿La “web 3.0” ha minado a la literatura o, por el contrario, aporta a su desarrollo?

Creo que la comunicación digital, en principio, tendría que ser benéfica, pero también que las mayores aportaciones de la “web 3.0” a la literatura se dieron en la década pasada, cuando se asentaron las posibilidades de publicación y lectura que, a su vez, permitieron la aparición de muchas opciones nuevas para lectores y escritores. Esa época es la de innovaciones que van desde la microescritura en Twitter hasta las reseñas de libros en YouTube. Ahora la red se empieza a cerrar, entre censura de gobiernos y reglamentaciones abusivas de las grandes empresas, y el futuro es incierto.

Los blogs, Twitter y demás plataformas digitales ¿qué papel juegan en la literatura del siglo veintiuno?

Sobre todo se han convertido en parte del “ecosistema” de las relaciones sociales y comerciales en las sociedades de occidente y en mucha menor medida siguen proveyendo espacios de creación y lectura que de otra forma no existirían. Todavía no es seguro que las plataformas de hoy sigan existiendo indefinidamente, de modo que no puedo decir mucho más (aunque algunas, como Facebook, claramente apuntan a quedarse para siempre, como parte de una especie de nuevo orden mundial de entidades a-nacionales sumamente poderosas).

Los tuits, por lo general, nacen, se leen, se plagian o retuitean y luego desaparecen. En esa medida, ¿es posible convertirlos en “Literatura”, ese arte que lucha desesperadamente en contra de lo perecedero? ¿Los tuits pueden transformarse en algo más que balas efímeras de ingenio?

Claro que sí. Los modos habituales de la escritura en Twitter, igual que en otras redes, tienden a lo efímero, al gracejo rápido, pero no tiene que ser así. El medio podrá ser el mensaje, pero no viceversa.

¿Podría ser el internet ese libro de arena, imaginado por Borges, “que no tiene principio ni fin”?

Eso era la web de los años noventa. Las metáforas de infinitud y multiplicidad sin restricciones no son las que rigen las redes sociales de hoy, justamente por lo que dices en la primera parte de la pregunta anterior.

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Foto: Fabien Castro.

Al terminar la charla en el Fondo de Cultura, Alberto Chimal toma su mochila y se prepara para ir al último evento que tiene programado en Quito.

Echa un último vistazo a la pileta y al jardín del Centro Cultural. La construcción neocolonial parece empeñada en contarle los romances de los espectros que la habitan, pero calla. Su capricho es el silencio.

Poco después de que el escritor mexicano cruzó la puerta de la vieja casona, la Catrina se despegó de su altar, cayendo al suelo con violencia. El responsable de aquel suicidio quizá fue el viento que ulula de vez en cuando en los salones del Fondo de Cultura o tal vez fue el fantasma del presidente futbolista. ¿Quién sabe?

 

¿Qué proyectos tiene Alberto Chimal para el 2018? ¿Nuevos libros, viajes?, ¿tal vez algún concurso de “cuentuitos”?

Siguen los concursos de cuento brevísimo de mi sitio, Las Historias (www.lashistorias.com.mx). Además, mi esposa (Raquel Castro, también escritora) y yo estaremos publicando diferentes materiales de un proyecto de apoyo a la creación que llamamos #Escritura2018, por ejemplo en nuestro canal de video (www.youtube.com/AlbertoyRaquelMX). Aparte, en la segunda mitad del año aparecerá Manos de lumbre, un nuevo libro de cuentos, que publicará la editorial Páginas de Espuma en España.

 

“El poeta tiene la obligación de cantar”

Entrevista publicada originalmente en la revista digital “Libro de Arena“.

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Jorge Humberto Chávez es autor del poemario “Te diría que fuéramos al río Bravo a llorar pero debes saber que ya no hay río ni llanto” (foto: Luis Pegut).

Con el telón de fondo de la Feria Internacional de Libro de Quito 2016, Jorge Humberto Chávez aterrizó en Ecuador para presentar su libro “Te diría que fuéramos al río Bravo a llorar pero debes saber que ya no hay río ni llanto” y dirigir un breve taller sobre creación literaria en el Centro Cultural Carlos Fuentes del Fondo de Cultura Económica.

El día de la presentación del poemario, el cielo estaba oscuro. La lluvia había ahuyentado a la gente durante toda la mañana.

Faltando cinco minutos para el inicio del acto, estábamos ocho personas  –cinco eran amigos y familiares del autor–. Iván Oñate se levantó para arrancar con la presentación y nos anticipó que estábamos ante un poeta de gran fuerza. No mintió.

Apenas unos versos más tarde nos dimos cuenta de que Chávez – nacido en Ciudad Juárez en 1959 y ganador del Premio Nacional de Poesía de Aguascalientes de 2013 – era un poeta poco convencional, capaz de convertir el lenguaje periodístico en versos de potencia abrumadora.

Gracias a la poesía, a esa poesía, la sala terminó abarrotada hasta la bandera.

El poeta, profesor y enólogo – como le gusta definirse – tuvo la amabilidad de responder algunas de nuestras preguntas, pese a las complejidades de las agendas, la distancia entre los Andes y México y al gélido mundo de los correos electrónicos.

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El poeta junto a su esposa Rosy Zamora (foto: Efraín Benavente).

¿Ya “no hay río ni llanto” en México?

Este verso emblemático esconde algunas realidades sombrías. En su peor momento Ciudad Juárez aportaba 15 muertos por día a la guerra del narco. Eso – pensaba yo – es una cuota que no puede durar mucho: no hay tanto llanto para esa hecatombe. El río Bravo, por su parte, dejó de correr. Lamentablemente, nadie vio venir que la violencia permearía a todo el país como ocurre ahora.

Es frecuente escuchar que la única respuesta a la violencia es más violencia, pero ¿es cierto?, ¿qué posición debe tomar un artista al respecto?

El poeta tiene la obligación de cantar. Ese es su trabajo. El periodismo produce textos de corta duración en el imaginario de las personas: las noticias se olvidan para dar paso a las nuevas notas del día. La poesía está montada sobre un soporte estético, está hecha para durar más tiempo que el poeta o que la misma sociedad que la genera.

En las décadas de los sesenta y setenta, las palabras escritor y político prácticamente eran  sinónimas. ¿Esa idea se sostiene hoy o ha cambiado?

No estoy seguro de la verdad de esta afirmación. Desde luego distingo casos como los de Dalton, Cardenal, Jara. Pero había otros poetas actuando en la literatura en español que no se ajustaban al modelo. Paz era poeta, pensador y diplomático; Chumacero y Bonifaz Nuño, eran poetas al cien. Casos así hay muchos en Argentina, Chile, Colombia y Cuba.

¿Es posible el “arte por el arte”?

No sé. Ignoro el contexto de esta frase. Cuando enseñaba estética en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez decía a mis estudiantes que la pura intención declarada por un artista nos obligaba a tomar su obra como una obra de arte, independientemente de que ejerciéramos o no una crítica. Eso es la base del arte conceptual. En lo personal, pienso que el arte debe trascender la forma inmediata y que debe extender un nexo interpretativo –no escribí significativo- para los demás.

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Jorge Humberto Chávez (d) y el poeta Iván Oñate (i) en en la Feria Internacional del Libro de Quito 2016 (foto: José Luis Barrera).

¿Cómo empezó a escribir poesía Jorge Humberto Chávez? ¿Era una rebelión en contra del medio violento en el que le tocó vivir?

Nunca fue así. Mis primeros textos eran el resultado de la poderosa atracción que la poesía, leída en mis libros escolares, ejercía sobre mí. Mis últimos poemas son el resultado de la poderosa atracción que ejerce sobre mí el cantar, a pesar de que la canción sea muy triste. Pero no olvido que canto para mí y también para todos los otros.

El estilo de sus versos es seco, casi periodístico, pero de una fuerza poco vista. ¿Se trata de una característica innata de Jorge Humberto Chávez o es el resultado de una disciplina autoimpuesta?

Fui periodista cultural entre 1984 y 1994. Escribí dos columnas: “Cuaderno de Jonás”, con textos sobre sociedad y cultura; y “Del recreo al Reforma”, donde combinaba mi conocimiento de la vida nocturna de la frontera con temas de arte y actualidad. Mi formato predilecto era la crónica. En “Te diría que fuéramos al río Bravo a llorar pero debes saber que ya no hay río ni llanto” me propuse usar la crónica, construir poemas sólidamente narrativos y utilizar un lenguaje preciso y sin ornamentos líricos: como escribir con un bisturí. Y no hay nada de innato en mi poesía actual: tengo algunos poemas tan horrorosamente lindos que dan malestar.

Jorge Humberto Chávez dirigió un taller para jóvenes poetas en Quito y lo ha hecho también en México, lo que le ha permitido conocer a las nuevas voces de Latinoamérica que quieren entrar en el mundo de la poesía. ¿Tienen alguna característica en común que le haya llamado la atención? ¿El “Boom” ha sido superado o es el “padre que aún no hemos matado”?

Nada de eso. Impartí un taller en Ciudad Juárez durante 11 años. Fundé el Encuentro Nacional de Escritores Jóvenes de Tierra Adentro en México y lo dirigí por 7 años. Aún hoy doy talleres donde me lo piden –cobro en cajas de tinto- por dos razones: me cuido de mantener vigente mi capacidad crítica y autocrítica, como lo recomendaban Miguel Donoso Pareja y David Ojeda; y porque leer a los autores jóvenes te obliga a mantenerte en su nivel.

El único traidor de América

Una de las novelas de Kilgore Trout (¡imposible hallarla en Quitolandia!).

Una de las novelas de Kilgore Trout (¡imposible hallarla en Quitolandia!).

La entrevista al “único traidor de América”, Kilgore Trout, naufragó sobre la piel rosada de Marilyn Monroe.

En diciembre de 1953, Playboy publicaba su primer número con los desnudos de la estrella de “Some Like It Hot”. Solo “America’s worst enemy” podía competir con ella.

El autor de la entrevista fue un periodista desconocido que visitó a Trout en la prisión federal de Finletter, Georgia.

Hefner, igual que había hecho con las fotografías de Marilyn Monroe, compró el artículo para publicarlo como exclusiva.

“¿Siente arrepentimiento por haber traicionado a los Estados Unidos de América?”

“No tengo patria, vendo periódicos.”

Durante la entrevista, jamás se menciona que Trout había publicado un centenar de novelas de ciencia ficción y miles de relatos.

Para el entrevistador y el público en general, era un pobre diablo que se ganaba la vida repartiendo periódicos.

“¿Usted es comunista?”

“No. Más bien me gusta el aislamiento.”

“Muchos dicen que no es un criminal, sino un loco…”

“Como usted y todos los que dicen eso.”

La entrevista fue publicada poco después del estancamiento de la Guerra de Corea. El escritor se oponía a la intervención estadounidense.

Marilyn Monroe en Playboy.

Marilyn Monroe en Playboy.

Trout fue liberado un par de meses después, pero debía asistir al siquiatra una vez por semana y hacer trabajos comunitarios.

Nunca cumplió su sentencia y a nadie le importó.

En 2006, el escritor tuvo un infarto. Cierto adivino le dijo, horas antes, que George Bush volvería a ser presidente de los Estados Unidos.

La noticia del futuro lo mató.

Para cerrar la entrevista de 1953, el periodista soltó:

“Usted dijo que si el país se involucraba en la guerra, debía desaparecer…”

“Dije que debía irse a la mierda.”

En la página siguiente un pezón de Marilyn Monroe se erguía, indiferente a las sutilezas de la política.