“Prefiero no usar etiquetas”

Alberto Chimal, escritor a secas

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Foto: Fabien Castro.

El 18 de noviembre de 2017 a las 11:35 de la mañana, Alberto Chimal cruzó la puerta del Centro Cultural Carlos Fuentes, filial del Fondo de Cultura Económica en Quito.

Aquel lugar huele a fantasmas. La casa de estilo neocolonial, terminada en 1940, fue, además de hogar del expresidente Galo Plaza (hombre tan lúcido que prefería ser futbolista antes que gobernante), sede de la Academia Diplomática y de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR).

Pocos parecen notarlo pero, con frecuencia, se escucha un ulular dentro de la casa. Tal vez solo es el viento colándose a través de una rendija, aunque nada sorprendería que se tratase de un fantasma como el de Baskerville, empeñado en espantar a los compradores de libros que importunan su descanso.

Una Catrina de Día de Difuntos, que se las había arreglado para sobrevivir a la inminente llegada de la Navidad, parecía aguardar el inicio de la charla que allí iba a liderar Alberto Chimal.

El escritor llegó con su mochila al hombro veinticinco minutos antes del inicio de su evento. Se lo veía agotado: era el tercer y último día de talleres y conferencias en los que participaba durante la Feria Internacional del Libro de Quito.

Un par de semanas antes, su libroLa ciudad imaginada” se reeditó en Ecuador con Editorial El Conejo, constituyéndose en el tercero del nuevo sello “Mademoiselle Satán”.

 

 

¿Editorial El Conejo te contactó?, ¿cómo inició tu relación con ellos?

Ellos me buscaron, lo cual les agradezco.

¿Cómo defines a La ciudad imaginada?

Es una colección de cuentos donde la ciudad y sus habitantes aparecen de diferentes maneras. Abarca cuentos escritos durante poco más de una década, y en cada país en que ha aparecido tiene un índice ligeramente distinto. Así que es un libro que se está transformando perpetuamente, más o menos como las ciudades.

¿Cómo es “la ciudad imaginada” de Alberto Chimal?

Puede tener muchas formas diferentes, puede ser intrincada y extraña, pero en años recientes, sobre todo, es menos injusta, menos desigual que las que tenemos en el mundo.

 

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Foto: Fabien Castro.

El escritor canceló en septiembre de 2017 un taller de escritura que tenía programado en Quito.

El 19, tres días antes del inicio, un terremoto de 7.1 grados de magnitud trastocó la vida de los mexicanos, en especial de los que viven en los estados de la zona central del país.

Chimal pospuso su viaje para cooperar en las tareas de ayuda a las víctimas. Sus redes sociales dejaron de lado los microcuentos y la literatura para dar paso a mensajes con pistas sobre los desaparecidos o recolección de vituallas para los damnificados.

 

Twitter, Facebook y otras plataformas han probado ser muy útiles cuando la humanidad enfrenta desastres naturales y políticos. ¿Fueron también un aporte valioso en México luego del terremoto o, más bien, contribuyeron a crear caos?

No, fueron una herramienta valiosísima. Muchas personas nos dedicamos a difundir y sobre todo a verificar información sobre las necesidades inmediatas de los equipos de rescate, incluso hubo una iniciativa ciudadana, @verificado19s, para sistematizar y ordenar la información que se iba recibiendo. Mucho de eso no se ve ahora porque los tuits con noticias y solicitudes urgentes no sólo se fechaban, sino que se borraban una vez que se satisfacía la necesidad del momento para evitar confusiones, pero miles de personas participamos en ese esfuerzo y podemos atestiguar lo ocurrido.

Alberto Chimal utilizó las redes sociales para captar la ayuda nacional e internacional, ¿cuál fue la respuesta, fue positiva?

Sí, por supuesto. Y como todas las otras personas que nos involucramos en ese esfuerzo, estoy agradecido por la respuesta que tuvimos, que fue muy positiva.

Los “trolls” usualmente aprovechan las crisis para lucrar como agoreros del desastre o jefes de propaganda de uno u otro político, ¿sucedió eso también en México?

Sí, y probablemente ocurrirá de nuevo este año, que nos tocan (ay de nosotros) elecciones presidenciales.

 

Alberto Chimal es un escritor multifacético, su prosa no evade tema alguno. De hecho, su logro más importante es que, sin importar si está narrando la historia de un crimen o de un aparecido, el lenguaje jamás pierde su fluidez y su poder de seducción: uno puede estar asqueado o fascinado por el relato, pero nunca se le ocurre abandonar el texto antes de concluirlo.

 

¿Alberto Chimal se siente escritor de literatura fantástica, de terror, de distopías o, más bien, un escritor a secas?

Escritor a secas. Me interesa mucho la imaginación fantástica en todas sus formas, pero las denominaciones a las que te refieres me resultan muy restrictivas y al menos aquí, en México, traen una carga de prejuicios culturales y de clase que han destruido las carreras de más de un colega. Prefiero no utilizar esas etiquetas o bien decir que empleo elementos de diferentes corrientes o variedades de narrativa, que a fin de cuentas es la verdad.

La explicación acerca de las cualidades de tu prosa, acaso se encuentra en los libros que lees, al fin y al cabo, el escritor es un resultado, entre otras cosas, de sus lecturas.

¿Cuáles son las predilectas de Alberto Chimal? Me refiero más a estilos que autores: ¿prefieres el ensayo, el cuento, la poesía?, ¿hay en México o fuera de allí un referente?

En tiempos recientes he empezado a leer muchos ensayos y artículos, no sé por qué. Pero lo esencial de mis lecturas sigue siendo la narrativa: el cuento y la novela. Me gustan mucho algunos autores a los que siempre vuelvo, desde Philip K. Dick hasta Jorge Luis Borges, pero siempre estoy tratando de encontrar nuevos textos.

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Foto: Fabien Castro.

Al bucear en Twitter y su página web, el lector se percata de que Alberto Chimal es un escritor muy interesado en las ventajas que ofrece la red.

No es extraño que publique microcuentos o invite a sus lectores a compartir los suyos con él y, a diferencia de otros autores, no utiliza el internet con el único objetivo de promocionarse, sino que está interesado en las posibilidades creativas y de colaboración que ofrece.

 

Alberto Chimal es muy activo en las redes sociales, especialmente en Twitter, ¿sientes que el internet está cambiando la forma de ver y entender el mundo?

Sí, y no siempre para bien. Los casos de las “burbujas informativas” y la llamada economía de la atención son muy preocupantes, por ejemplo.

Hace unos años era frecuente leer que los “e-books” acabarían con los libros de papel, sin embargo, no ha sido así. Pese a un despunte inicial en países como Estados Unidos o Inglaterra, la verdad es que las editoriales siguen dependiendo de la venta de las ediciones impresas, ¿la tendencia persistirá o, tarde o temprano, los bits suplantarán a la tinta?

Creo que los diferentes formatos convivirán y lo que cambiará será la jerarquía de las diferentes tecnologías.

¿La “web 3.0” ha minado a la literatura o, por el contrario, aporta a su desarrollo?

Creo que la comunicación digital, en principio, tendría que ser benéfica, pero también que las mayores aportaciones de la “web 3.0” a la literatura se dieron en la década pasada, cuando se asentaron las posibilidades de publicación y lectura que, a su vez, permitieron la aparición de muchas opciones nuevas para lectores y escritores. Esa época es la de innovaciones que van desde la microescritura en Twitter hasta las reseñas de libros en YouTube. Ahora la red se empieza a cerrar, entre censura de gobiernos y reglamentaciones abusivas de las grandes empresas, y el futuro es incierto.

Los blogs, Twitter y demás plataformas digitales ¿qué papel juegan en la literatura del siglo veintiuno?

Sobre todo se han convertido en parte del “ecosistema” de las relaciones sociales y comerciales en las sociedades de occidente y en mucha menor medida siguen proveyendo espacios de creación y lectura que de otra forma no existirían. Todavía no es seguro que las plataformas de hoy sigan existiendo indefinidamente, de modo que no puedo decir mucho más (aunque algunas, como Facebook, claramente apuntan a quedarse para siempre, como parte de una especie de nuevo orden mundial de entidades a-nacionales sumamente poderosas).

Los tuits, por lo general, nacen, se leen, se plagian o retuitean y luego desaparecen. En esa medida, ¿es posible convertirlos en “Literatura”, ese arte que lucha desesperadamente en contra de lo perecedero? ¿Los tuits pueden transformarse en algo más que balas efímeras de ingenio?

Claro que sí. Los modos habituales de la escritura en Twitter, igual que en otras redes, tienden a lo efímero, al gracejo rápido, pero no tiene que ser así. El medio podrá ser el mensaje, pero no viceversa.

¿Podría ser el internet ese libro de arena, imaginado por Borges, “que no tiene principio ni fin”?

Eso era la web de los años noventa. Las metáforas de infinitud y multiplicidad sin restricciones no son las que rigen las redes sociales de hoy, justamente por lo que dices en la primera parte de la pregunta anterior.

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Foto: Fabien Castro.

Al terminar la charla en el Fondo de Cultura, Alberto Chimal toma su mochila y se prepara para ir al último evento que tiene programado en Quito.

Echa un último vistazo a la pileta y al jardín del Centro Cultural. La construcción neocolonial parece empeñada en contarle los romances de los espectros que la habitan, pero calla. Su capricho es el silencio.

Poco después de que el escritor mexicano cruzó la puerta de la vieja casona, la Catrina se despegó de su altar, cayendo al suelo con violencia. El responsable de aquel suicidio quizá fue el viento que ulula de vez en cuando en los salones del Fondo de Cultura o tal vez fue el fantasma del presidente futbolista. ¿Quién sabe?

 

¿Qué proyectos tiene Alberto Chimal para el 2018? ¿Nuevos libros, viajes?, ¿tal vez algún concurso de “cuentuitos”?

Siguen los concursos de cuento brevísimo de mi sitio, Las Historias (www.lashistorias.com.mx). Además, mi esposa (Raquel Castro, también escritora) y yo estaremos publicando diferentes materiales de un proyecto de apoyo a la creación que llamamos #Escritura2018, por ejemplo en nuestro canal de video (www.youtube.com/AlbertoyRaquelMX). Aparte, en la segunda mitad del año aparecerá Manos de lumbre, un nuevo libro de cuentos, que publicará la editorial Páginas de Espuma en España.

 

Ayuda a las víctimas del terremoto de Ecuador

Imagen de Twitter sobre los destrozos del terremoto.

Imagen de Twitter sobre los destrozos del terremoto.

Ayer, 16 de abril de 2016, alrededor de las 19 horas, la tierra tembló en Ecuador. El epicentro del terremoto fue en la costa del país, entre las ciudades de Pedernales, Santo Domingo y Esmeraldas. La magnitud: 7.8 puntos en la escala de Richter.

Es una tragedia que ha dejado devastadas a varias poblaciones especialmente en la región costera.

El epicentro del terremoto de Ecuador

El epicentro del terremoto de Ecuador

Como sucede en estos casos, surgen una serie de iniciativas en las redes sociales para ayudar a las víctimas, lo que es muy respetable, aunque lamentablemente la mayoría terminan siendo tan inocuas para los que las necesitan como riesgosas para los que las proponen por la desorganización y la falta de una coordinación seria.

En esa medida, el blog La rue Morgue decidió poner a la disposición de todos los amigos que están dentro y fuera del Ecuador algunas herramientas y nombres de instituciones a través de las que se puede canalizar la ayuda.


Para los familiares de los desaparecidos:

Cruz Roja Ecuatoriana: lo más recomendable; llena el formulario como se indica en la página enlazada y envíalo por correo electrónico.

El “People Locator” de la U.S. National Library of Medicine, que ha creado una página especial para el rastreo de los desaparecidos. Una herramienta muy buena.

Localizador de personas de Google: herramienta de este buscador de internet donde se puede ingresar información de personas que se han encontrado y de personas que se buscan en las regiones afectadas por el terremoto.

#DesaparecidosEC: un “hashtag” de Twitter en el que se puede difundir fotografías de los familiares desaparecidos. El alcance de esta herramienta es muy alto, pero se recomienda tener discreción porque no toda la información es rigurosa. De todos modos, es una alternativa que manejada con precaución puede ser muy útil.


Para la gente que quiere ayudar:

Las donaciones en dinero – en cualquier parte del mundo – se pueden realizar a través de la Cruz Roja, utilizando PayPal, en el sitio oficial que la organización ha habilitado para tal fin: ¡NO ESPERES MÁS, HAZLO YA!


 

El Ministerio de Inclusión Económica y Social también activó varias cuentas y mecanismos de ayuda. El primero se puede realizar a través de depósitos en efectivo desde Ecuador o desde otros países:

Los números de cuentas y los bancos a través de los que se pueden hacer los donativos.

Los números de cuentas y los bancos en los que se pueden hacer los donativos.

El segundo mecanismo es la donación de comida, ropa, etcétera:

donación objetos

Las cosas que se pueden donar y las direcciones.

donaciones direcciones

Sectores Donación

donaciones 3


La UNICEF Ecuador también está ayudando a los ecuatorianos y recibe donaciones. El teléfono de contacto es: 1800 500 100.

unicef


El Partido Izquierda Democrática también mantendrá un centro de acopio de donaciones en Quito, en su sede nacional (calles Polonia y Vancouver), a partir del lunes 18 de abril.

donaciones izquierda democrática


Otros puntos que estuvieron activos en Quito, coordinados por el Patronato Municipal San José, son:

voluntarios Quito

Si quieres ser voluntario puedes ponerte en contacto con la institución telefónicamente al 022283915, en la extensión 112, pero recuerda que debes estar listo para correr riesgos y enfrentar situaciones y escenarios difíciles; si no crees que eres capaz, es preferible que dones o ayudes a catalogar los materiales antes de que sean transportados. ¡Se puede cooperar mucho sin salir de la ciudad!


Finalmente, La rue Morgue recomienda tomar con precaución la información que se obtiene a través del internet y recurrir a las alternativas arriba mencionadas para canalizar la ayuda, toda vez que no todo lo que se lee en la red es confiable y seguro.

Minutos después del terremoto se desperdigaron noticias sobre posibles tsunamis, cataclismos sísmicos nuevos a nivel continental, conspiraciones internacionales imperialistas y hasta invasiones extraterrestres, todas – se supone – relacionadas con el desastre. Lo cierto es que ninguna merecía la menor atención, pero provocaron pánico adicional.

Hay que tener en cuenta que el activismo de redes sociales a veces es poco serio o sensato y suele provocar más daños, pese a las buenas intenciones que pueda tener (cuando las tiene)…

Nuevo empedrado para “La rue Morgue”

El nuevo tapiz de La rue Morgue es rojo porque roja tengo el alma y contigo perdí hasta mi calma... ¡Ejem, así no era!

El nuevo tapiz de La rue Morgue es rojo porque roja tengo el alma y contigo perdí hasta mi calma… ¡Ejem, así no era!

Este blog surgió de las cenizas del anterior, al que decidí incinerar cuando me percaté de que tanto sus textos como su título eran deficientes y kitsch.

De todas maneras, como no me resignaba a dejar el mundo bloguero di a luz a “La rue Morgue” – también deficiente y kitsch –. Al principio, convivieron ambas páginas pero, paulatinamente, abandoné la antigua para enfocarme en la nueva, aceptando, con más indiferencia que pena, que “Junto a la montaña y bajo la lluvia” había exhalado su último suspiro.

Un blog, sin importar el tema, es el reflejo de su autor y acaso esa sea la clave de aquel abandono.

Yo involucioné mucho – de hecho, aún lo hago – desde mayo de 2010, mes de creación de mi primera bitácora digital, hasta diciembre de 2011, cuando inventé “La rue Morgue”. Por ejemplo, había pasado de ser un lector de clásicos griegos y romanos, teatro isabelino, historia, Borges y novelas del siglo XIX a un morboso interesado en las crónicas españolas, las vanguardias europeas de los años veinte y treinta, Hoffmann y la mecánica cuántica. Había enfermado gravemente y, ahora lo sé, no tengo cura.

Naturalmente, todos los venenos consumidos se reflejaron en las cosas que escribía. El humor, alimentado por la patafísica, Queneau y Gómez de la Serna, impregnó mis textos, lo que me hizo abandonar el relato sobrio con aroma realista por la burla y el absurdo.

Luego apareció un veneno peor: la política. Me dediqué a escribir artículos de sátira donde los grandísimos… líderes latinoamericanos eran los protagonistas, pero, como es natural, pronto me aburrí y re – creé a “La rue Morgue”, fusionando el relato, la crónica y el artículo de opinión con la ironía y el absurdo.

Como el autor de esta crítica es tan considerado se dedicaba a insultarme en español e inglés para asegurarse de que lo entienda en cualquier idioma (faltó el esperanto, en todo caso).

Como el autor de esta crítica es tan considerado se dedicaba a insultarme en español e inglés para asegurarse de que lo entienda en cualquier idioma (faltó el esperanto, en todo caso).

Al principio de esta última etapa, los (per) seguidores, nacidos durante el periodo político, me dijeron varias cosas: mediocre, corrupto, arrogante, hijito de la “alta suciedad” – y de las putas – de la muy noble y leal ciudad de Quito, etcétera. De todas maneras, solo la pereza pudo detener por un tiempo la publicación de textos en “La rue Morgue”, contrario a la lluvia ácida de adjetivos y las posibles demandas judiciales, inocuas ante mi tozudez.

Desde hace unas semanas, los lectores frecuentes se habrán percatado de algunos cambios en este blog: colores, fuentes y diseño en general. En realidad todo eso solo es la punta del iceberg, no un simple capricho estético.

“La rue Morgue”, como fue diseñada originalmente, debe continuar pero se han vuelto necesarias algunas modificaciones para que la página siga siendo atractiva. Si bien se trata de un sitio personal, estoy convencido de que la aparición de voces foráneas – “actores invitados” – mejorarán mucho la calidad con perspectivas diferentes y, muchas veces, contrapuestas a las mías.

No se trata de un ejercicio democrático – ¡qué feo! –, sino de una idea que ha rondado por mi cabeza desde hace tiempo, una suerte de reto: pretendo que las “voces foráneas” asuman el desafío de escribir sobre temas a los que no están acostumbrados, sacándolos de la zona de confort. No sería justo, sin embargo, si yo no me someto al mismo reto, por lo que, una vez al mes, propondré un tema al invitado y el desafiado hará lo mismo conmigo.

Es un juego, pero también una oportunidad para convertir a “La rue Morgue” en un sitio interactivo y más interesante – además es el primer avance de un proyecto grande en el que estoy trabajando desde mi Baticueva. Por lo demás, no dejaré de publicar las sandeces a las que los he acostumbrado el resto de los días…

Finalmente, las personas que quieran participar pueden enviarme un mensaje explicando el porqué. La convocatoria estará abierta hasta el 28 de febrero y el primer texto se publicará en la segunda semana de marzo.

Gracias y fin del comunicado.

Variaciones de una demanda judicial

En 1947 Raymond Queneau publicó sus “Ejercicios de estilo”, libro en el que compilaba 99 variaciones de una escena opaca que presenció en un autobús parisino. A ese texto árido y desprovisto de detalles el escritor francés lo reconstruyó con diferentes tonos y técnicas.

Queneau era, aparte de literato, un matemático aficionado que perteneció a la Academia Francesa de aquella rama – además de la Academia Goncourt, la más prestigiosa de las letras galas – y un buen porcentaje de su trabajo se enfocó en la experimentación matemático – literaria.

 

Las mil caras de Raymond Queneau

Las mil caras de Queneau

Desde que actualicé este sitio, he recibido algunos correos preguntándome a qué me refiero con “perseguido por la justicia empresarial” en la sección donde explico quién soy.

Una simple crónica para explicarlo, sin embargo, no tendría sentido en un blog tan serio como La rue Morgue, de manera que, sin llegar a la estupenda cifra de 99, intentaré seguir el camino de Queneau, ofreciendo algunas variantes de lo ocurrido:

 

Notaciones.

Es mediodía. Un sujeto de piel cetrina pone un esferográfico y una carta de renuncia frente a otro de tez pálida, casi transparente. Este lo mira y le dice que no tiene pruebas para acusarlo de injurias. El sujeto de color cobrizo suda copiosamente y, tartamudeando, responde que no cabe la negación porque cualquiera puede comprobarlo en Twitter. El otro sonríe, toma la hoja y se dispone a salir con ella. Entonces, el de piel cetrina se pone a brincar a su lado, tratando de recuperar el papel que termina por romperse durante el forcejeo.

El pálido, dos semanas después, cambia de trabajo, aunque el nuevo es peligrosamente parecido al anterior.

 

Parábola de ciencia ficción.

Autómata.

Autómata con la misma vitalidad de un estudiante universitario que se alimenta con hamburguesas.

Al robot café se le fundió la tarjeta de procesamiento porque su dueño, un magnate de los váteres electrónicos, le exigió realizar una tarea demasiado compleja para su sistema: pensar por su propia cuenta.

El robot era prácticamente chatarra y solo por la exigencia del magnate, quien lo apreciaba tanto como a sus váteres, lograron convertirlo en mayordomo tras varios meses de composturas.

La última misión del autómata fue asesinar a un empleado de la fábrica de váteres. Al parecer, la sentencia se produjo porque a este se le ocurrió usar uno de los servicios higiénicos diseñados por el magnate y, al comprobar que no servía, lo publicó en la red holográfica.

El robot marrón fue a buscar a su víctima, pero antes de que pudiera cumplir su misión ordenó al empleado que le dejara ver el retrete. Su objetivo era destruir la evidencia del fracaso de su amo y al momento en que levantó la tapa, una poderosa descarga de electricidad proveniente del sistema de desagüe, terminó por fundir todos sus chips.

Lo último que se supo del empleado, después del incidente, es que fue a limpiar los retretes de otro magnate de los retretes.

 

Otra parábola (novela psicológica rusa).

Los duelos en Rusia, antes, tan populares; hoy, solo los practica Yugi Oh!

Los duelos en Rusia, antes tan populares; hoy, solo practicados por Yu-Gi-Oh!

Dimitri estaba frente a Volodia. Pocas horas antes había nevado y su aliento cálido salía de su boca transformado en neblina. Sentía una mezcla de miedo, odio y ansia. Miles de pensamientos se apiñaban en su cerebro y su corazón latía aceleradamente.

Recordó que el ermitaño Zósima le dijo, pocas horas antes, que la venganza no era el camino de un hombre que busca la redención… Pero ¿perdonar? ¿Acaso es admisible el perdón para un hombre que no fue capaz de aceptar una amistad desinteresada, cuyo único precio era agachar la cabeza y obedecer? A fin de cuentas, ¿no implica toda relación humana el renunciamiento a la dignidad individual a cambio del placer de no estar solo?

No cabía duda, el pálido era un enemigo peligroso, mas, no se sentía capaz de eliminarlo. Dimitri, pese a que no dudaba de que su deber era aniquilar a Volodia, le tenía terror a las consecuencias. No era capaz de asumir el rol de juez y verdugo; las palabras del ermitaño le martillaban la cabeza y el corazón. “¡La venganza no es redención, la venganza no es redención! ¡LA VENGANZA…!” ¿Y qué es la redención? ¿Existe siquiera?

De pronto, Volodia tomó la hoja que contenía la venganza de su rival e intentó llevársela, sin embargo, Dimitri pudo detenerlo. Hubo un forcejeo entre ambos contrincantes hasta que el papel se hizo añicos. Fue un empate.

A Volodia, pocos días después, otro Dimitri lo empleó. Los hombres amamos el fracaso.

 

Subjetivo (un punto de vista).

Mi gato hoy, mañana, siempre...

Mi gato ayer, hoy, mañana, siempre…

El pálido es tonto y feo. Yo soy una maravilla: lindo, inteligente y, pese a que no he leído ningún libro, periódico o revista, trabajo en una librería porque soy tan sabio como Osho. Entre otras cosas, sé que puedo usar a Twitter para expulsar a ese huevón de una empresa que no es mía.

Pero, ese pendejo es atrevido. Cuando le presenté su carta de renuncia obligatoriamente voluntaria, se atrevió a decirme que YO le estaba chantajeando y que eso es mucho más grave que cualquier injuria, sobre todo porque YO no tenía pruebas. Encima, fue tan descarado que intentó llevarse la carta de renuncia obligatoriamente voluntaria para que la revise su abogada. ¡Hijo de puta!

Tuve que rebajarme a su nivel y perseguirlo hasta la puerta para que me entregara su carta de renuncia obligatoriamente voluntaria que me pertenece porque YO la escribí. Como es obvio, con mi súper fuerza lo sometí y sé – rumores que a mí nunca me han interesado – que trabaja en otra librería limpiando el polvo de los estantes.

 

Animismo.

Garabatean sobre mí sin pudor. Me aruñan con sus lápices y sus esferográficos, espadas que hacen que me desangre con pintura azul, roja o negra. Mis hermanas y yo estamos acostumbradas, pero lo que me indigna es que ahora encima me jalan, me arrugan y finalmente me desechan solo porque sus caprichos les impiden recordar que soy frágil y que me rompo.

 

Traslación léxica[1]:

Sí, el ubí es una planta trepadora y no tiene nada que ver con un rubí.

Sí, el ubí es una planta trepadora y no tiene nada que ver con un rubí.

Es un médium, un sulfato de pierna cetrina que pone un esforrocino y un cartapel de renuncio fresal sobre otro que tiene una tía pálida, casi transparente. Este lo mira y le dice que no tiene psicastenia para acusarlo de injusticia. El sulfato de colorete cobrizo suda copiosamente y, tartamudeando, responde que no cabe el negatón porque cualquiera puede verlo en un ubí. El otro sonríe, toma el hojaldre y se dispone a salir con él. Entonces, el de pierna cetrina se pone a brincar en el ladrillal, tratando de recuperar la papelería que termina por romperse durante la forestación.

El pálido, dos semasiologías después, cambia de trabazón, aunque la nueva es peligrosamente parecida a la anterior.

 


 

[1] La traslación léxica es un ejercicio que consiste en reemplazar una palabra por otra siguiendo un método específico. En este caso opté por los sustantivos; el sistema se resume así: Sustantivo + 7, es decir, que la palabra escogida es el sustantivo que sigue inmediatamente a la séptima entrada del diccionario después de aquel que será cambiado.

Los pasteles de Alicia

El mapa del mundo de Alicia. Descárguelo gratis aquí.

Mapa del mundo de Alicia. Descárguelo gratis.

No conocí a Alicia en el País de las Maravillas, sino en su colegio. Yo había conseguido empleo como profesor de escritura creativa y uno de los cursos que me asignaron fue el suyo. Desde el primer día sentí atracción hacia ella, acaso por su halo de fatalidad – estaba tratando de recuperarse de la adicción a los pasteles que hacen crecer, vicio, según las psicólogas del Departamento de Orientación, que resultó de los “avances poco decorosos” de su tío, el diácono Carroll, durante la infancia – que le daba un aire de “nínfula” de novela de Nabokov.

Alicia y su novio de la adolescencia.

Alicia y su novio de la adolescencia.

Supe por otros profesores que las tragedias de Alicia no terminaban con su adicción y su pasado sórdido, pues vivía con un sombrerero, pariente suyo, que había enloquecido después de que su negocio de venta de panamás se fue a la quiebra por culpa de las fábricas centroamericanas y que ahora se dedicaba a gastar su dinero en alcohol y prostitutas, llegando borracho casi todos los días a casa para concluir la jornada con sesiones de diverso contenido en compañía de la muchacha.

Ante ese escenario, procuré que la literatura fuera un medio de escape, pero lo cierto es que Alicia tenía más interés en las matemáticas, a las que se dedicaba cada vez que salía de una nueva ingesta de pasteles para crecer. Los números, me explicó, eran su único consuelo para la depresión que le ocasionaban su adicción y el sombrerero loco.

— Quiero encontrar la cuadratura del círculo – me dijo –. ¡Mi tío, el diácono, murió intentándolo, profe!

Yo la escuchaba entre fascinado y compasivo.

Cierto día, salí del colegio cuando el sol ya se había puesto y cerca de la parada del autobús que utilizaba para volver a casa, encontré a Alicia.

— ¿Se siente bien?

Alicia acompaña a la presidenta de la Asamblea Nacional del Ecuador durante una de las más movidas sesiones del plenario.

Alicia acompaña a la presidenta de la Asamblea Nacional del Ecuador durante una de las más movidas sesiones del plenario.

Me miró con ojos enrojecidos y saltones. Supuse que había consumido pasteles y decidí llevarla a mi casa. Durante el camino dijo miles de incoherencias sobre conejos parlanchines y reinas de baraja. No entendí nada ni quise hacerlo, solo pensaba que era un caballero de armadura brillante y que la “nínfula” algún día – tal vez no ese, pero otro no muy lejano – sabría agradecérmelo.

Mientras la recostaba en mi cama, Alicia pareció tener un minuto de lucidez y me propuso probar los pasteles.

— Aún me queda uno, podemos compartirlo – sus ojos vidriosos me desarmaron.

Ella partió el pastel y me dio una mitad. Ambos engullimos la droga con sabor a vainilla y aunque al principio no sentí nada, con el transcurso de los minutos mi cuerpo sufrió una serie de mutaciones que me llevaron a tener la cabeza, las manos, los pies y, al final, el torso entero de dimensiones descomunales. Rompimos el techo y las paredes con nuestros cuerpos, cayendo luego en un sueño profundo.

Cuando desperté, los dos habíamos vuelto a la normalidad. Sentí sed, cansancio y tristeza, sin embargo, desde entonces no puedo parar de consumir los pasteles y siempre los acompaño con un licor que empequeñece.

Alicia y yo pasamos los días juntos, entre la menudencia y el gigantismo, convertidos en monstruos que intercambian ecuaciones y poemas de significado críptico para todos excepto nosotros.

Lea también este cuento en el blog de la Ciencia Ficción en el Ecuador de Iván Rodrigo..

Diez negritos (premio Dardos)

premio Dardos

La rue Morgue es la versión recargada de un blog que creé exactamente el 31 de mayo de 2010 y cuyo nombre era Junto a la montaña y bajo la lluvia. Originalmente solo publicaba relatos cortos y microcuentos. Sin embargo, transcurridos casi dos años, sentí que su periodo de vida había concluido y que era necesaria una renovación. Por eso el 22 de diciembre de 2011 publiqué el texto ¿Por qué NO debo leer esta bitácora?, un prólogo para el sitio que usted visita en este instante.

El cambio se debió a mi deseo de ampliar la gama temática con crítica, humor y periodismo literario, sin dejar de lado los relatos que fueron el alma de Junto a la montaña y bajo la lluvia.

¿Se cumplieron las propuestas? Solo usted, mi masoquista lector, lo puede saber…

El caso es que la semana pasada recibimos con mucha satisfacción la noticia de que La rue Morgue había obtenido el premio Dardos, un simbólico galardón que conceden otros blogueros y sus seguidores, reconociendo el esfuerzo y el trabajo que un escribidor cibernético pone cada vez que sube una entrada a su bitácora.

Naturalmente, como diría Spider Man, “todo gran poder conlleva una gran responsabilidad” y este premio no es la excepción. Las reglas son las siguientes: publicar su logotipo como encabezado de una entrada en la que se mencionarán diez blogs a los que el premiado premiará – la redundancia es adecuada en este caso –, al tiempo que los notifica de su galardón. El objetivo es fortalecer los lazos entre humanos que son víctimas de la misma enfermedad cibernética.

Para cumplir con las reglas me he tomado mi tiempo. Esto no se debe – solo – a que sufro de procrastinación, sino a que considero que lo mínimo que puedo hacer por aquellos blogueros que a diario me sacan varias sonrisas – y eventualmente alguna lágrima – es dedicarles por lo menos una brevísima reseña que, por sus dimensiones, acaso sea injusta, pero es lo máximo que puedo entregarles, toda vez que la pobreza y la esclavitud laboral me impiden dedicarme a menesteres más interesantes como Facebook y las redes sociales (¿?).

En primer lugar, debo agradecer a Ciencia Ficción en Ecuador, el sitio que me entregó el premio. Su empeño por rescatar aquel género que en nuestras comarcas apenas empieza a despuntar y que, erróneamente, ha sido relegado, es muy meritorio y valioso. Lo cierto es que este blog es una fuente muy rica de artículos y relatos producidos en el país que se cree el ombligo del mundo y en el que cualquier lector podrá enterarse tanto de la historia de la ciencia ficción como de los nuevos escritores, cineastas y dibujantes ecuatorianos que hacen de ella un modus vivendi.

En cuanto a las diez bitácoras que he decidido premiar son las siguientes – el orden es absolutamente aleatorio –:

  1. Palabrasaflordepiel: sitio que fusiona de forma inteligente el erotismo con la literatura; usted podrá encontrar desde las extravagancias que los escritores escondían tras las puertas de sus alcobas hasta relatos con el poder de erizar la piel por su calibre sensual.
  2. Antropólogo de poltrona: este blog lo descubrí gracias a la intervención de un “deux ex machina” paisa – en realidad un amigo de las tierras del norte – y su finalidad es también revelarnos curiosidades y extravagancias, en este caso, del mundo de la antropología. Es una fantástica manera de aprender algo de aquella ciencia social sin el riesgo de odiar a Levi-Strauss.
  3. Irreverentes: es mucho más que un blog, es la edición digital de lo que otrora fue un periódico que incluso llegó a tener una tirada de ocho mil ejemplares mensuales. Está dedicado a la literatura y a la cultura en general; en sus páginas se mezclan las reseñas de cine con los poemas y el teatro con la narrativa. Muy recomendable.
  4. ¿Y el comienzo dónde está?: una bitácora en la que usted podrá hallar desde artículos con curiosidades biológicas – como camaleones minúsculos – hasta estudios breves sobre la crisis del empleo en occidente y hallazgos científicos en el área de las ciencias naturales.
  5. Viva: un original sitio en el que el creador le da a sus lectores la oportunidad de interactuar a través de greguerías. La mecánica es sencilla: apenas ingresa, en la página podrá leer lo que otros han escrito o – lo que es muy interesante – escribir un texto nuevo; por lo general recibirá respuestas de otros usuarios, generando una especie de chistera literaria que hubiese divertido mucho a Ramón Gómez de la Serna.
  6. Moleskine literario: blog de crítica que es una importante referencia para aquellos que quieren enterarse de las novedades en el mundo de las letras o simplemente quieren conocer un poco más acerca de libros y autores.
  7. Micro literaturas: su nombre lo deja claro: es un sitio enfocado en los relatos cortos – lo que no impide que hallemos críticas literarias y música.
  8. marialajuana: la autora se presenta como “pseudo escritora y cuasi periodista”; el hecho es que entre sus textos hay prosa poética de un lirismo que merece más de una lectura.
  9. Cortes en Juliana: cuando lo descubrí por primera vez hace más de un año encontré en este blog principalmente relatos y algo de poesía; ahora, se ha diversificado y se pueden leer con mucha satisfacción reseñas y crónicas de temas variados que incluyen la literatura – por supuesto –, ilustradores e incluso gastronomía colombiana.
  10. Cabaret Voltaire: el nombre dadaísta es apropiado; la poesía y la literatura son en esencia los motores fundamentales que mueven a esta bitácora. 

Finalmente reitero el agradecimiento a Ciencia Ficción Ecuador por el premio y a ustedes, mis lectores, por una fidelidad que no se deja vencer por nada, aun por mi propia infidelidad.

Mis nominados son valiosos y espero, por lo mismo, que no tengan un fin análogo al de los diez negritos de Agatha Christie; sería una verdadera lástima para los que, como yo, vencemos el aburrimiento diario gracias a sus letras.

La bobada de junio: Ecuador, “capacitador” en derechos humanos

Para cumplir con la nueva Ley de Comunicación, desde este mes La rue Morgue cuenta con un nuevo articulista y “observador” estatal que nos dará su “opinión” sobre los textos a publicarse. Naturalmente, como no se trata de un censor, su función consiste en decirnos lo que debemos y lo que no debemos subir al blog, nada más; adicionalmente cooperará con un artículo para alguna de nuestras secciones.

Yo me encuentro encantado con la llegada de este compañerito, el señor Kléber Tontazo – portador de seis maestrías y un doctorado –, sobre todo porque me exigió una oficina con todos los aderezos necesarios, tres asistentes y seis asistentes para sus asistentes, una secretaria “multiuso”, computadoras con una excelente memoria RAM y un teléfono rojo para comunicarse directamente con la presidencia – entidad con la que, obviamente, nada tiene que ver –; gastos que – palabras más, palabras menos – me tienen jodido. Sin embargo, cumpliendo con la ley, dejo a mis lectores en buenas manos y con la esperanza de que no nos abandonen.

El Ecuador, representado por un poderoso gato negro, defiende su soberanía de los embates de Assange, el inocente conejito.

El Ecuador, representado por un poderoso gato negro, defiende su soberanía de los embates de Assange, el inocente conejito.

El Ecuador es tierno como un gatito dormido, pero, cuando alguien se atreve a mancillar su soberanía, se transforma en una terrible pantera africana, de esas que salen en el canal gringo de animales, Penthouse. En efecto, los ecuatorianos somos gente amable y pacífica que se indigna contra aquellos que intentan pisotear su independencia – aunque sean BFFs como el Assange, quien solo nos molestó un poquito.

Así que ¡cuidado, imperialistas del mundo! Nunca permitiremos que se aprovechen de nosotros, a menos que quienes lo hagan sean chinos o venezolanos, porque la dignidad no se compra con dólares sino con yuanes o bolívares.

Tres funcionarios que muestran la mejor cara posible.

Tres funcionarios que muestran la mejor cara posible.

El mes pasado, el país fue titular en la mayoría de periódicos corruptos por una decisión histórica: entregar ayuda financiera para la capacitación de los Estados Unidos en materia de derechos humanos. Aún recuerdo el momento en que escuché la noticia en uno de los canales independientes e incautados por el gobierno; mi corazón ardiente por poco se incinera de la emoción y mis manos limpias casi se ensucian con un torrente de lágrimas. No era para menos, pues ¿quién se ha atrevido antes a dar una bofetada de dignidad a los gringos imperialistas? ¡NADIE!

Mi amigo Alvarado, con la frente en alto, demostró al mundo que “sí se puede” dejar a la diplomacia internacional, literalmente, boquiabierta usando una sola cosa: el cinismo.

Quiero, sin embargo, analizar detenidamente todo lo que nos convierte en el ejemplo a seguir en derechos humanos:

La policía y cincuenta y dos diputados destituidos jugando a "las cogidas".

La policía y cincuenta y dos diputados destituidos jugando a “las cogidas”.

1)      Nunca hemos violado la constitución, impidiendo que diputados elegidos por el pueblo ingresen al Congreso, al tiempo que negociábamos con sus suplentes para que ocupen su lugar. ¡NEVER!

2)      Jamás se nos ha pasado por la cabeza sacar cuarenta millones de dólares a un periodista que no gana ni mil al mes. ¡NEVER!

3)      Nadie ha escuchado a nuestro presidente denigrando a una persona por su condición física o intelectual. ¡NEVER!

4)      Nuestro sistema legal es tan justo y eficiente que “nunca de los nuncas” ha encerrado en la cárcel a una mujer porque “es fea y cae mal a todo el mundo”. ¡NEVER!

5)      Never in the life se ha escuchado que medios de comunicación incautados sigan funcionando por más de un año en manos del Estado, sin ser vendidos para pagar a la gente que, víctima de la corrupción de algunos banqueros, se quedó en la calle.

6)      Y jamás, jamás, jamás, entiéndase bien: J – A – M – Á – S se nos ha ocurrido bailar y cantar música protesta mientras nuestros compatriotas se matan a tiros.

¿Se pondría en esas carnes?

¿Se pondría en esas carnes?

Con todas estas cualidades, es evidente que somos los indicados para dar cátedra en derechos humanos. Mas ¿cuál es el plan que proponemos a los Estados Unidos para mejorar en esta área? No soy la persona indicada para responder una pregunta tan técnica, se necesitan un par de doctorados más para eso; aunque sí creo, modestamente, que puedo hacer un bosquejo:

En primer lugar debemos enseñarles a los gringos a escuchar las canciones de Fito Páez y Facundo Cabral, ya que no hay nada más criminal y antihumano que los temas de Lady Gaga.

También es importante que los yanquis dejen el fútbol americano y se dediquen a la macateta, deporte que los ecuatorianos – que somos medio boludos – dominamos desde la tierna infancia y que nos prepara para soportar los pelotazos de la política con la mayor alegría e ingenuidad.

Es adecuado explicarles a los gringos que las torturas en Guantánamo son obsoletas y basta con reemplazarlas con cadenas sabatinas de cuatro horas. Pruebas científicas realizadas en los invisibles laboratorios de la Universidad Central demuestran que el sufrimiento es infinitamente mayor.

Otra opción es desviar el dinero que se utilizaba en el espionaje de gente inocente hacia un programa para desarrollar el arte y la ciencia, el mismo que consiste en usar los recursos en la creación de  muchísimos ministerios, en vez de ofrecer becas para los artistas; al fin que “esas cosas no sirven para nada”.

Finalmente, debemos sugerir a los imperialistas que compren camisas estilo Zuleta, ya que esto es una prueba de respeto y admiración por los pueblos ancestrales que están llenos de indios de poncho de oro.

Kléber Fermín Tontazo

PhD y magister en Comunicación aplicada a la incomunicación de masas.