Los demonios del armario

Mi mayor miedo de la infancia fue un demonio que vivía oculto dentro de mi armario, en medio de un caos de cordones y zapatos. Los años pasaron y aunque el monstruo aún existe, su ridícula estatura lo ha convertido en una parodia, en un ejemplo de la futilidad de las cosas.

Mi vida es una eterna lucha contra ésa y otras bestias que aparecen en el guardarropa, bajo la cama, en la ducha, y escribo como exorcismo o como escape, con la esperanza de que, en algún momento, tenga la valentía para seguir el sendero de la inmortalidad que cierto vate chino construyó con una espada, un pincel y una copa de vino.

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