Cortocircuito

Luigi Pirandello, Marta Abba y Massimo Bontempelli leen este blog absolutamente consternados.

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Le dijimos que había robots entre nosotros y ella se desconectó. No era una broma: en realidad la gente de carne y hueso no existe.

El cerebro es un procesador lleno de chips; el nervio, un circuito; y la energía que activa músculos y articulaciones, un impulso eléctrico.

La culpa me corroía – somos máquinas con conciencia – y era frecuente que huyese de mi casa para refugiarme en un bar de mala muerte.

Cierta noche un amigo me visitó.

— Somos imbéciles, ella sabía la verdad.

No comprendí.

— Es evidente: no existen los robots, somos humanos.

Quise creer que bromeaba.

— Piénsalo: si te lastimas ¿brota aceite?, ¿se puede curar la vejez actualizando el sistema o eliminar las enfermedades con softwares?

Hasta entonces sentía remordimiento, aunque sin perder la esperanza de que, tarde o temprano, algún laboratorio me la devolvería reconstruida.

La revelación de mi amigo me aniquiló.

Un comentario en “Cortocircuito

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